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El Paseo de la Reforma testigo de un desfile que hace latir el corazón

Ciudad al Día

El Paseo de la Reforma testigo de un desfile que hace latir el corazón

El asfalto de la Ciudad de México se convierte en un lienzo de historia viva, donde el eco de los tambores hace latir el corazón de la capital del país.

Bajo el cielo templado de septiembre, los contingentes avanzan con la gallardía de quienes custodian el legado de una Nación entera.

FOTO: MARIO JASSO/CUARTOSCURO

Las miradas se clavan en el horizonte, suspendidas entre el orgullo y la memoria, mientras los uniformes reluce bajo los destellos de un sol que saluda a la patria en su día más sagrado.

Cada marcha militar es un himno sin palabras que resuena en el pecho de la multitud, uniendo las voces de los niños, jóvenes y ancianos en un solo latido

FOTO: CRISANTA ESPINOSA AGUILAR/CUARTOSCURO

El aire esta lleno de un viento tricolor cuando las banderas ondean al unísono, pintando de verde, blanco y rojo la majestuosa avenida del Paseo de la Reforma.

En el cielo, las estelas de los aviones dibujan promesas de libertad  que se disuelven en las nubes, provocando el asombro y el aplauso espontáneo de miles de almas reunidas.

FOTO: ROGELIO MORALES /CUARTOSCURO

Hay un misticismo único en este reencuentro, donde la tradición se funde con el presente en un abrazo colectivo de identidad y pertenencia.

Por el Ángel de la Independencia, los caballos marcan un compas elegante sobre la tierra, evocando las hazañas de aquellos que forjaron la Independencia y cuyos restos yacen justo ahí en la base de este Monumento, 14 urnas de los héroes que nos dieron Patria y Libertad.

Los verdaderos hombres y mujeres a los que hay que arengar y vitorear la noche del 15 de septiembre, no las ocurrencias ideológicas y caprichosas de cada presidente que se para en el balcón de Palacio Nacional a recitar lo que nada tiene que ver con la proclama a los únicos, a los auténticos héroes de la Independencia de México.

En las calles pasan muchas cosas, es otra la visión, es el festejo que pasa como un río y queda en el ambiente un aroma a fiesta, a gloria. El eco eterno de un México que celebra de pie su libertad indomable.

Al final del desfile, ya en el campo Marte por la mente de ellas y ellos, resonaban esas palabras de película por todos conocidas: ¡Misión Cumplida Soldado!

FOTO: GRACIELA LÓPEZ/CUARTOSCURO

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