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Alcaldías Cuauhtémoc

¿Puede una banqueta ayudar a evitar inundaciones? Cuauhtémoc apuesta por 18 mil m² permeables

En una ciudad acostumbrada a sacar el agua de lluvia lo más rápido posible hacia el drenaje, una banqueta puede parecer una pieza demasiado pequeña para cambiar algo.
Pero quizá ahí esté precisamente lo interesante.
La Alcaldía Cuauhtémoc comenzó a incorporar banquetas permeables en distintas obras públicas: superficies que cumplen su función peatonal pero, a diferencia del concreto convencional, permiten que parte del agua de lluvia se infiltre al subsuelo.
Lo que comenzó en febrero de 2025 con una intervención de 158.61 metros cuadrados en avenida Ámsterdam ha ido creciendo. Para mayo de 2026, la alcaldía reportaba ya 18 mil metros cuadrados de banquetas permeables.
La cifra empieza a revelar algo más que un cambio de material. La apuesta es incorporar la gestión del agua como parte de la renovación cotidiana del espacio público.

De una banqueta a un criterio de obra pública
El primer proyecto se realizó en avenida Ámsterdam, en la Hipódromo Condesa. Después, la solución comenzó a aparecer en otras intervenciones, como Miguel Schultz, en San Rafael, y la rehabilitación integral de Plaza Río de Janeiro.
Lo relevante es lo que ocurrió después: dejó de ser una prueba aislada.
Lo relevante es lo que ocurrió después: dejó de ser una prueba aislada.
En Cuauhtémoc, uno de los territorios más intensamente urbanizados de la capital, prácticamente todo está construido. Eso obliga a buscar soluciones dentro de la infraestructura que ya existe.
Y ahí está el cambio de lógica.

Dos estrategias frente a un mismo problema
La estrategia combina dos aproximaciones. Además de los 18 mil metros cuadrados de superficies permeables, la alcaldía reportó para mayo más de 177 kilómetros de desazolve y 11 mil limpiezas de coladeras y rejillas. Una mantiene y libera la infraestructura tradicional para sacar el agua.
La otra intenta que una parte del agua ni siquiera tenga que llegar a ella.
Ahí está el componente estratégico de la iniciativa: no sustituir el drenaje, sino reducir parte de la presión que recibe durante las lluvias incorporando capacidad de infiltración en obras que de cualquier manera forman parte del mantenimiento urbano.

La escala será la verdadera prueba
Las banquetas permeables todavía tendrán que demostrar su capacidad para escalar: cuánto pueden infiltrar, cómo responden ante tormentas intensas, qué mantenimiento requieren y qué tan fácilmente pueden reproducirse.Esas respuestas determinarán si las banquetas permeables permanecen como una intervención innovadora o pueden convertirse en un criterio de renovación urbana capaz de escalar en la Ciudad de México.

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