Más agua en la red, ¿pero llega a las casas?
El agua puede estar disponible en una planta y aun así no llegar a una casa. Entre un punto y otro hay kilómetros de tuberías, válvulas, cambios de presión y redes secundarias que, en una alcaldía de pendientes como Magdalena Contreras, vuelven especialmente complejo el último tramo hasta la llave.
El problema no es menor. El diagnóstico de la propia demarcación reconoce que alrededor de 20% de la población enfrentaba problemas de abasto, particularmente en zonas de difícil acceso, además de pérdidas por fugas, baja presión e intermitencia en el servicio.
Durante 2026 ese escenario comenzó a cambiar. El Gobierno de la Ciudad reportó que en 16 colonias se triplicaron las horas de abastecimiento. Entre las zonas donde previamente se habían registrado mejoras están Tierra Unida, El Ocotal, Pueblo Nuevo y La Carbonera, comunidades que habían enfrentado problemas de suministro.
Detrás hay una intervención que comienza mucho antes de las casas. La rehabilitación de plantas potabilizadoras y estaciones hidrométricas, la automatización de pozos, la telemetría y la interconexión de redes permitieron elevar de 60 a más de 200 litros por segundo el caudal distribuido en zonas abastecidas por el sistema del Río Magdalena.
Pero tener más agua disponible en la red es sólo una parte de la historia. Para que ese aumento se traduzca en más horas de servicio dentro de una vivienda, el agua todavía tiene que recorrer el último tramo.
Ahí la alcaldía tiene un papel fundamental. Entre sus responsabilidades están el mantenimiento de la red secundaria de agua potable, la reparación de fugas, las conexiones domiciliarias, la atención de tomas con baja presión y la regulación de válvulas y tandeos. En sus más de 400 días de gobierno, Magdalena Contreras reporta 1,622 fugas reparadas.
Es la parte menos visible de la infraestructura, pero también una de las que puede definir el resultado final. Mientras el Gobierno de la Ciudad interviene la infraestructura que permite llevar mayor caudal hacia la demarcación, la alcaldía trabaja sobre la red que acerca esa agua a las calles y las casas.
En un territorio donde la altura y la dispersión urbana complican la distribución, los dos trabajos tienen que encontrarse. Porque para quien vive en Magdalena Contreras, la mejora del sistema hidráulico termina midiéndose de una manera mucho más sencilla: que al abrir la llave, haya agua.

