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Las Utopías ponen una política local de CDMX en el debate internacional sobre desigualdad

Jefatura Al Día

Las Utopías ponen una política local de CDMX en el debate internacional sobre desigualdad

Las Utopías nacieron en Iztapalapa con una idea tan sencilla como ambiciosa: que el código postal no determinara el acceso al deporte, la cultura, los cuidados o el espacio público.

Años después, aquella política diseñada para uno de los territorios con mayores desigualdades de la Ciudad de México llegó a Nueva York convertida en algo distinto: un modelo urbano que otras ciudades comienzan a mirar.

Durante el encuentro Urban 20, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, reconoció la experiencia desarrollada por Clara Brugada y puso especial atención en las Utopías y su articulación con un sistema público de cuidados. El reconocimiento fue ampliamente retomado por los medios, pero detrás del elogio hay una discusión de mayor alcance: cómo pueden las grandes ciudades combatir la desigualdad interviniendo el territorio donde ocurre.

Porque una Utopía no consiste solamente en construir una alberca, una cancha o un centro cultural. La apuesta es concentrar en un mismo espacio infraestructura deportiva, recreativa y cultural junto con servicios de cuidados, para acercar a los barrios oportunidades que históricamente han estado distribuidas de manera desigual en la ciudad.

Ésa es la experiencia que Clara Brugada llevó a Nueva York y que ahora busca escalar de Iztapalapa al conjunto de la capital. Su gobierno ha planteado construir 100 Utopías durante el sexenio, llevando el modelo a territorios con características sociales y urbanas muy diferentes.

Y ahí comienza una segunda historia.

Replicar edificios es relativamente sencillo; reproducir transformación social es mucho más difícil. Una Utopía en Iztapalapa responde a una historia, densidad, necesidades y tejido comunitario determinados. Llevar el concepto a Gustavo A. Madero, Tlalpan, Azcapotzalco o Cuauhtémoc obligará a demostrar que el modelo puede adaptarse al territorio y no simplemente repetirse en él.

Por eso, que Nueva York haya puesto los ojos en las Utopías tiene un significado que va más allá del reconocimiento a Clara Brugada. Una política que nació desde la periferia de la Ciudad de México entró a una conversación internacional sobre cómo construir ciudades menos desiguales.

El escaparate ahora es global. La prueba, sin embargo, seguirá estando en los barrios de la CDMX.

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