Jardín Cuitláhuac: el segundo templo mayor de CDMX
En Iztapalapa, el pasado y la historia permanecen bajo los pasos cotidianos. El Jardín Cuitláhuac busca recuperar esa memoria y presentarse como una plaza milenaria, en un territorio donde los vestigios prehispánicos conviven con las calles y la vida contemporánea. Es, ni más ni menos, el segundo templo mayor más grande de la Ciudad de México.
La alcaldía impulsa, entonces, la apertura de una ventana arqueológica que permita a vecinas, vecinos y visitantes acercarse a los vestigios que se encuentran bajo este espacio. Actualmente, este sitio está cerrado y poco visible, por lo que también se trabaja en el reordenamiento del comercio en la vía pública para devolverle presencia a la plaza y permitir que su patrimonio pueda ser apreciado.
Además, la alcaldesa Aleida Alavez ha señalado que la plaza cuenta con una pirámide y fuentes que evocan a los ocho barrios de Iztapalapa, elementos que forman parte de una intervención que busca hacer más visible la historia del lugar.
El entorno guarda otros testimonios de ese pasado. Entre ellos, están los aros del Juego de Pelota y el Chac Mool ubicado en el atrio de la Parroquia de San Lucas Evangelista, una escultura prehispánica que representa a una figura humana recostada, con las piernas flexionadas y un recipiente sobre el vientre. Este tipo de piezas provienen del periodo Posclásico y se ha encontrado en distintos sitios de Mesoamérica, entre ellos Chichén Itzá, Tula y el Templo Mayor.
Pero la historia de Iztapalapa no termina en la época prehispánica. En la parroquia también permanece el llamado atado de cañas y, detrás de su campanario, se encuentra la huella de un encuentro que transformó para siempre el territorio: el sincretismo entre las antiguas tradiciones y las formas religiosas introducidas durante la Conquista.
Por ello, recuperar el Jardín Cuitláhuac no significa solamente realizar una abertura hacia el subsuelo, implica abrir una puerta hacia distintas capas de la memoria: la ciudad prehispánica, los barrios, la Conquista y el Iztapalapa que existe hoy. Un lugar donde la historia no está detenida, sino que sigue formando parte del paisaje cotidiano.

