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Estilo de Vida Moda

El verdadero precio de vestirse “aesthetic”: ¿cuánto cuesta seguir una tendencia?

Abres TikTok y ahí está otra vez: el look perfecto. Jeans amplios, una blusa básica, lentes pequeños, bolso vintage, zapatos que parecen sacados de otra década y accesorios cuidadosamente acomodados para que todo parezca effortless. Lo guardas pensando que algún día vas a vestirte así y, cuando haces cuentas, descubres que ese “outfit sencillo” puede costar mucho más de lo que parecía.

La palabra “aesthetic” se convirtió en una forma de describir estilos completos que nacen, cambian y vuelven a aparecer constantemente en redes sociales. Lo que hoy es clean girl, old money, coquette o Y2K, mañana puede tener otro nombre. El problema es que seguir cada cambio puede convertir el clóset en una colección de prendas que parecían indispensables durante unas semanas y después dejaron de usarse.

Y aquí aparece la pregunta interesante: ¿cuánto cuesta realmente vestirse “aesthetic”?

Una de las maneras más fáciles de construir un look inspirado en redes es recurrir al fast fashion, porque su modelo permite llevar rápidamente las tendencias a las tiendas. Una prenda puede parecer una ganga cuando cuesta unos cuantos cientos de pesos, pero el gasto cambia cuando empiezas a sumar pantalón, blusa, zapatos, bolsa y accesorios. Y si la siguiente tendencia aparece en unas semanas, el ciclo vuelve a empezar.

Profeco ha señalado que las tendencias cada vez tienen periodos de vigencia más cortos, lo que puede incentivar compras frecuentes. Por eso recomienda fijarse en aspectos como la composición de las fibras, la calidad de las costuras y la resistencia de los materiales antes de comprar. La pregunta no debería ser únicamente cuánto cuesta una prenda, sino cuánto tiempo realmente vamos a utilizarla.

Pero existe otra manera de conseguir prácticamente el mismo efecto: buscar primero en segunda mano.

Un pantalón vintage, una chamarra, una camisa oversize o un bolso de otra época pueden convertirse en las piezas que hacen que un outfit se vea completamente diferente. Además, encontrar ropa de segunda mano tiene una ventaja: es mucho menos probable que alguien tenga exactamente la misma pieza que tú. Lo que comenzó como una manera de ahorrar puede terminar convirtiéndose en una forma de construir un estilo más personal.

También están las tiendas independientes, bazares, mercados y tianguis, donde es posible encontrar prendas y accesorios que no dependen de las grandes cadenas. El precio puede variar, pero también cambia lo que encuentras: piezas vintage, productos hechos en México y objetos que difícilmente aparecerán en el clóset de todo TikTok.

Y hay una regla sencilla que puede ayudarte antes de comprar: piensa en cuántas veces vas a usarlo. Una camiseta barata que solo utilizas dos veces puede terminar siendo más cara por uso que una prenda de mayor precio que llevas durante años. Antes de comprar algo porque apareció veinte veces en tu For You Page, pregúntate: ¿me gusta la prenda o me gusta cómo se ve en TikTok?

También ayuda distinguir entre las piezas que realmente construyen un estilo y aquellas que solo funcionan durante una tendencia. Un buen par de jeans, una camisa, una chamarra, unos zapatos versátiles o una bolsa pueden combinarse de muchas maneras y convertirse en la base de diferentes estéticas sin tener que empezar de cero cada temporada.

Esto es especialmente importante porque las tendencias digitales no desaparecen cuando dejamos de usarlas; simplemente son reemplazadas por otras. El ciclo es cada vez más rápido y las plataformas hacen que sea muy sencillo pasar de querer un look a sentir que necesitamos comprarlo.

Y existe otro costo que normalmente no aparece en la etiqueta: el ambiental. La industria textil genera un impacto importante en el uso de recursos y en la cantidad de residuos, por lo que alargar la vida de una prenda, repararla, intercambiarla o comprarla de segunda mano también puede ser una alternativa frente al consumo constante.

Entonces, ¿cuál es la manera más inteligente de vestirse “aesthetic”? Probablemente no comprar todo de nuevo.

Antes de buscar el siguiente outfit viral, revisa tu propio clóset. Esa falda que no usas puede funcionar con otra combinación; una camisa de tu mamá puede convertirse en una pieza vintage y un pantalón puede cambiar completamente con los accesorios correctos. Y si realmente necesitas algo, compara primero: segunda mano, comercio local y, finalmente, fast fashion.

Porque quizá el verdadero lujo no sea tener el clóset lleno de tendencias, sino saber construir un estilo propio sin tener que comprar uno nuevo cada semana.

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