Del tabú a la atención médica: la UNAM abre una clínica especializada en salud menstrual
Durante años, hablar de menstruación estuvo acompañado de silencios, prejuicios y la idea de que el dolor era algo que simplemente debía soportarse. Ahora, la UNAM puso en marcha un espacio que busca cambiar esa realidad: la Clínica Integral de Salud Menstrual, la primera de su tipo en la Universidad.
La clínica fue inaugurada en agosto de 2026 por la Dirección General de Atención a la Salud (DGAS) con el objetivo deprevenir, detectar, diagnosticar, tratar y dar seguimiento a trastornos relacionados con la salud menstrual.
La creación de este espacio también pone sobre la mesa que no todo dolor menstrual debe considerarse normal. La UNAM identificó, a partir de una jornada de salud realizada en mayo, que 68% de las 829 participantes reportó dolor menstrual o dismenorrea, una condición que puede afectar la calidad de vida y el desempeño académico.
La atención es multidisciplinaria e incluye medicina, enfermería, nutrición, psicología, terapia física y rehabilitación y trabajo social. Entre los síntomas que pueden requerir valoración están el dolor menstrual intenso, dolor pélvico crónico, sangrado abundante, fatiga extrema, desmayos, náuseas, vómitos, mareos o molestias que interfieren con las actividades cotidianas.
¿Cómo solicitar atención?
El primer paso es solicitar una cita para preconsulta en el Consultorio 14 del Centro Médico Universitario (CMU). La evaluación inicial permite identificar el problema y, si es necesario, canalizar a la paciente para recibir atención especializada y seguimiento.
El servicio es gratuito. La atención se brinda de lunes a viernes, de 8:00 a 14:00 horas y de 14:00 a 20:00 horas.
La clínica está ubicada en Escolar 101, Ciudad Universitaria, Coyoacán. Para dudas, también está disponible el teléfono 55 5622 0150.
La apertura representa un cambio en la manera de abordar la menstruación, INEGI registró 4,647 defunciones por cáncer cervicouterino en 2024 en mujeres de 30 a 59 años, este cáncer fue el segundo tumor maligno con mayor tasa de mortalidad, después del cáncer de mama: pasar de normalizar el dolor y guardar silencio a reconocerlo como un asunto de salud que merece información, atención y diagnóstico.

