¿Cuánta Roma queda? El barrio busca proteger su historia mientras recupera sus espacios
La Roma también puede leerse caminando.
En sus fachadas, jardines, plazas y calles permanece parte de la historia urbana de la Ciudad de México. Y mientras algunos de sus espacios públicos comienzan a recuperarse, vecinos quieren dar un paso más: proteger también el patrimonio que todavía sigue en pie.
Habitantes de Roma Norte y Roma Sur, agrupados en el Frente Ciudadano Salvemos la Ciudad, buscan que ambas colonias sean declaradas zona de monumentos artísticos, una figura que permitiría reforzar su conservación frente a las transformaciones que vive uno de los barrios con mayor dinamismo inmobiliario de la capital.
La iniciativa comenzó hace un mes con mesas de trabajo junto con la Secretaría de Cultura federal, el INAH y el INBAL, que asesoran a los vecinos en la elaboración del documento necesario para iniciar el procedimiento formal.
La preocupación tiene sustento. Deterioro, modificaciones y demoliciones han transformado durante años el paisaje de la Roma. Los vecinos realizan ahora un levantamiento para determinar cuánto patrimonio permanece y estiman que podría quedar apenas entre 10 y 15% de los inmuebles que alguna vez estuvieron catalogados.
Pero la conservación del barrio también está ocurriendo desde otro frente. La Alcaldía Cuauhtémoc ha emprendido una estrategia de recuperación del espacio público que incluye parques, plazas, calles y monumentos, con intervenciones en lugares emblemáticos como Plaza Río de Janeiro. Son acciones que buscan recuperar espacios de convivencia y elementos urbanos que también forman parte de la identidad de estas colonias.
Conservar mientras la Roma cambia
Los vecinos solicitaron además a la Jefa de Gobierno una mesa interinstitucional para detectar y atender posibles demoliciones, excavaciones, cambios estructurales, alteraciones de fachadas o sustituciones de edificios en riesgo.
La lógica es sencilla: una declaratoria puede proteger lo que todavía existe, pero no puede devolver un edificio que ya fue demolido.
La oportunidad ahora está en hacer coincidir ambos esfuerzos: recuperar el espacio público y proteger el patrimonio construido, mientras la Roma continúa transformándose.
Porque una ciudad necesita cambiar. El reto es conseguir que, mientras cambia, sus barrios no pierdan aquello que los hace reconocibles.

