Frente al Congreso capitalino, el campamento comienza a desaparecer y con él se despejan los accesos de Donceles y Allende. Integrantes de distintas organizaciones de trabajadores del Gobierno de la Ciudad de México retiran la protesta luego de que Olivia Garza de los Santos, presidenta de la Mesa Directiva, establece una ruta de interlocución para canalizar sus demandas laborales.
A partir del jueves 17 de septiembre, representantes de la Asamblea General de Trabajadores, el Sindicato Mexicano de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, el grupo Todos Caben y personal de la Secretaría de Gestión Integral del Agua (SEGIAGUA) sostienen reuniones con las comisiones de Asuntos Laborales, Trabajo y Previsión Social y Derechos Humanos, además del secretario de Gobierno, César Cravioto Romero.
Las exigencias llegan a las mesas con una lista que toca el bolsillo, la estabilidad y los derechos laborales: pago de laudos pendientes, estabilidad laboral, asignación de dígito sindical, basificación, libertad sindical y acceso a prestaciones de seguridad social. Garza de los Santos señala que algunas demandas corresponden al ámbito federal, pero confirma que el Congreso local funcionará como canalizador ante las autoridades competentes.
El retiro del campamento también permite que se mantenga la sesión ordinaria presencial programada para el jueves 17 de septiembre. Para la diputada panista, el diálogo permite trasladar las demandas de la vía pública a espacios institucionales, donde el Congreso busca escuchar, generar acuerdos y mantener su operación mientras las organizaciones buscan respuesta a sus reclamos.