El Partido del Trabajo (PT) busca mantener su lugar en la coalición oficialista rumbo a las elecciones de 2027 en la Ciudad de México, pero sin renunciar a sus propias aspiraciones políticas. Aunque en el ámbito local ha respaldado públicamente a la jefa de Gobierno, Clara Brugada, la dirigencia petista advierte que su alianza con Morena no significa aceptar decisiones unilaterales ni ceder los espacios que actualmente ocupa.
Una alianza con diferencias internas
La postura contrasta con la del Partido Verde, que ha llevado sus exigencias al terreno legislativo y ha amenazado con frenar iniciativas del gobierno capitalino. El PT, en cambio, asegura que sus desacuerdos se resuelven dentro de la coalición. Ernesto Villarreal Cantú, coordinador de su bancada en el Congreso local, rechazó que su partido sea un aliado subordinado y sostuvo que mantiene una relación cercana con Brugada y con las dirigencias de Morena, aunque todavía no existe una mesa formal para negociar las candidaturas.
Las tensiones también se reflejan en el ámbito nacional, donde el PT reclama una segunda ronda de encuestas para definir candidaturas en distintas entidades. En la capital, Villarreal advirtió que su partido no está obligado a seguir los procedimientos internos de Morena y resumió su postura con una frase: “El PT participará siempre y cuando tenga canicas con que jugar”. Entre sus condiciones está conservar los espacios que ya gobierna y ampliar su representación, aunque evitó precisar cuántas postulaciones exigirá para permanecer en la alianza.
La compleja relación del Verde con Morena también se extiende a la negociación electoral. El 14 de octubre, su dirigente capitalino, Jesús Sesma, advirtió que, ante la falta de diálogo para definir una posible coalición, el partido ya se prepara para competir por su cuenta en 2027. Aunque aseguró que mantiene disposición para construir acuerdos y dijo tener una buena relación con figuras morenistas como Citlalli Hernández y Paulo García, sostuvo que no esperarán indefinidamente una convocatoria. “Más que una coalición, mi prioridad es que gane el Verde”, afirmó, al tiempo que reiteró su intención de buscar la candidatura a la Jefatura de Gobierno en 2030.
Xochimilco, la apuesta principal
El punto de partida de la negociación es Xochimilco, la única alcaldía que gobierna el PT, con Circe Camacho, además de las cuatro curules que ocupa en el Congreso local. Villarreal confirmó que la dirigencia nacional respalda a la alcaldesa para buscar la reelección, pese a los cuestionamientos sobre su gestión: una medición de octubre de Ratio Estudios de Opinión la ubicó en el último lugar de aprobación entre los 16 alcaldes capitalinos, con 42.2%, y registró que 55% de los consultados no volvería a votar por ella. “Ahora sí que tengo otros datos”, respondió el legislador.
La disputa por los espacios no se limita a Xochimilco. El PT ya perfila posibles aspirantes en otras demarcaciones, entre ellos Magdalena Núñez Monreal para Coyoacán, Ana Karina Rojo para Iztapalapa y Jannete Guerrero Maya para Cuajimalpa, aunque ninguna candidatura está definida. Mientras tanto, Camacho enfrenta diferencias con grupos de Morena vinculados al exalcalde José Carlos Acosta y ha buscado acercamientos con la dirigencia capitalina del partido guinda. La negociación de 2027 tendrá que resolver si la alianza logra acomodar las aspiraciones de sus integrantes sin que alguno renuncie a sus propios intereses.