Monstruos, deseo y humor negro: la exposición gratuita que se esconde en el Cenart

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Monstruos, esqueletos, deseo, amor y muerte pueden parecer una combinación extraña. Para Eduardo Robledo, son parte del mismo universo.

El artista mexicano presenta Muerte, amor y otros demonios, una exposición gratuita de más de 30 obras que puede visitarse gratuitamente en el Centro Nacional de las Artes, en Coyoacán.

Entre lo oscuro y lo divertido

La muestra reúne personajes y criaturas que parecen salir de mundos fantásticos, pero que sirven para hablar de emociones bastante humanas.

Robledo utiliza una estética cargada de humor negro, símbolos, monstruos y elementos fantásticos para explorar las contradicciones entre el amor y la muerte, lo atractivo y lo inquietante.

El resultado es una exposición que puede sentirse oscura por momentos, pero que no busca simplemente provocar miedo. También hay ironía, deseo y situaciones que juegan con aquello que normalmente consideramos extraño.

Un artista con raíces en Xochimilco

Parte del atractivo está también en quién está detrás de las imágenes.

Eduardo Robledo es un artista mexicano originario de Xochimilco, y buena parte de su imaginario visual está relacionado con relatos, personajes y referencias de la cultura popular.

Eso convierte a sus criaturas en algo más cercano que un simple universo fantástico: muchas parten de símbolos que forman parte de nuestra propia manera de imaginar la muerte, el miedo y lo sobrenatural.

Una exposición gratuita al sur de CDMX

Muerte, amor y otros demonios se encuentra en la Galería Espacio Alternativo del Centro Nacional de las Artes, en avenida Río Churubusco 79, Country Club, Coyoacán.

Puede visitarse de martes a domingo, de 10:30 a 17:30 horas, y la entrada es gratuita para todo público.

Las páginas institucionales consultadas muestran fechas distintas para el cierre de la exposición, así que conviene confirmar la vigencia directamente con el Cenart antes de planear la visita.

Un plan gratuito para descubrir que, algunas veces, los monstruos también pueden hablar de nosotros mismos.