¿Y si Cenicienta no fuera la protagonista de la historia? ¿Y si el verdadero cuento de horror estuviera en la presión por ser bella, encajar y conseguir un lugar dentro de un mundo que convierte la apariencia en una especie de moneda de cambio?
Esa es la premisa de La hermanastra fea, una reinterpretación del clásico cuento infantil que abandona los vestidos brillantes y los finales felices para adentrarse en el horror corporal, la obsesión por la belleza y las consecuencias de vivir bajo estándares imposibles.
La película, dirigida por Emilie Blichfeldt, cuenta la historia de Elvira, la hermanastra que intenta competir por un lugar dentro de un reino donde la belleza no es únicamente un atributo: es una herramienta de poder. En esta versión, la historia no se centra en la joven que pierde una zapatilla, sino en quien queda fuera del ideal de perfección.
Y aquí es donde el cuento cambia por completo de tono. La película presenta una versión sangrienta y perturbadora del universo de Cenicienta, utilizando el horror para explorar lo que sucede cuando la apariencia se convierte en una exigencia constante y el cuerpo comienza a ser tratado como algo que debe corregirse, transformarse o sacrificarlo todo para alcanzar la aceptación.
Cuando los cuentos infantiles se convierten en pesadillas
Durante los últimos años, el cine de terror ha encontrado nuevas formas de reinterpretar historias conocidas. En lugar de crear monstruos completamente desconocidos, muchas películas están volteando hacia relatos infantiles, personajes clásicos y figuras que parecían inofensivas para revelar los miedos que siempre estuvieron escondidos detrás de ellos.
En La hermanastra fea, el terror no proviene únicamente de la sangre o de las imágenes incómodas. También aparece en la presión social, la comparación constante y la idea de que una mujer debe modificar su cuerpo para ser elegida, deseada o considerada suficiente.
Ese enfoque conecta con una corriente conocida como horror corporal, un subgénero que utiliza las transformaciones físicas, las heridas y la deformación del cuerpo para provocar miedo, pero también para hablar de ansiedad, identidad, control y expectativas sociales.
Por eso, aunque la película parte de un cuento que muchas personas conocen desde la infancia, su lectura está muy lejos de ser infantil. La historia utiliza el exceso y lo grotesco para cuestionar un sistema donde la belleza puede abrir puertas, mientras que no cumplir con sus reglas puede convertirse en una condena.
Una función gratuita para quienes disfrutan el terror diferente
La cinta llegará a la programación cultural de la Ciudad de México con una función gratuita este viernes 25 de septiembre. La proyección se realizará en el Centro Cultural La Pirámide Luis G. Basurto, en la alcaldía Benito Juárez.
Más allá de ser una opción para quienes buscan cine de horror, la película también puede interesar a quienes disfrutan las nuevas versiones de los clásicos, las historias incómodas y las propuestas que utilizan el género para hablar de temas sociales.
Porque esta no es la Cenicienta de los vestidos azules, las carrozas y el “vivieron felices para siempre”. Es una historia sobre lo que puede ocurrir cuando el deseo de ser aceptada se vuelve una obsesión y cuando el cuerpo deja de sentirse propio.
Datos prácticos:
Viernes 25 de septiembre
17:00–18:40 h
Centro Cultural La Pirámide Luis G. Basurto, Calle 24 s/n, esquina Cerrada Pirámide, alcaldía Benito Juárez
Entrada libre
La ficha oficial no publica clasificación de edad ni mecanismo de acceso, por lo que conviene confirmar esos detalles antes de asistir con menores.
Si te gustan las películas que toman una historia conocida y la convierten en algo completamente inesperado, esta función puede ser una buena oportunidad para descubrir una Cenicienta mucho más oscura, incómoda y sangrienta.