En la calle de Revillagigedo, el viejo edificio art decó que alguna vez fue estación de bomberos se prepara para llenarse de puntas de colores. El Museo de Arte Popular (MAP) inaugurará el sábado 7 de noviembre su Exposición de Piñatas 2026 en el patio del recinto. Este año el tema son los 200 años de relaciones entre México y Francia. Las piezas mezclarán símbolos, gastronomía y diversidad de ambos países.
Fechas, horarios y costo
La muestra estará abierta del 7 de noviembre al domingo 13 de diciembre, de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. La entrada general cuesta 60 pesos de martes a sábado; según Time Out, los domingos el acceso es libre, aunque algunos listados indican la misma tarifa, por lo que conviene confirmarlo en taquilla. No pagan menores de 18 años, personas con discapacidad, adultos mayores de 60 ni estudiantes y maestros con credencial vigente. El museo está en Revillagigedo 11, en el Centro Histórico, y las estaciones de Metro más cercanas son Juárez y Bellas Artes.
Un concurso de olla de barro
Las reglas y los premios
Las piñatas provienen de un concurso abierto a artistas y artesanos mexicanos, cuya convocatoria cerró el 22 de octubre. Las bases pedían piezas hechas sobre olla de barro, con materiales libres pero sin plástico ni metal. La premiación será el mismo 7 de noviembre: el primer lugar recibirá 20 mil pesos, habrá premios para segundo y tercer lugar y hasta 10 menciones honoríficas de 2 mil pesos cada una. Con la muestra, el museo abre la temporada que en diciembre desemboca en las posadas.
El MAP resguarda una colección permanente de más de 3,000 obras de arte popular, desde cerámica y textiles hasta máscaras, metalistería y juguetes. Además de sus exposiciones temporales, ofrece talleres, funciones de títeres y cuentacuentos, con talleres infantiles los fines de semana. Su evento más conocido es el desfile de alebrijes que recorre la ciudad en la temporada de Día de Muertos. La exposición de piñatas, en cambio, mira hacia diciembre.
Una piñata se hace para romperse, y por eso verlas intactas tiene algo de privilegio. En el patio del MAP, cada olla vestida de papel será un pequeño tratado de oficio y de humor, ahora con un guiño francés. Vale la pena ir antes de que lleguen las prisas de fin de año y la ciudad entera empiece a pedir dulces.