A dos años de la toma de protesta de los 16 alcaldes de la Ciudad de México, comienza el inevitable corte de caja sobre el rumbo que ha tomado cada administración.
Entre quienes han ampliado su presencia más allá de su territorio aparece Javier López Casarín, alcalde de Álvaro Obregón. En este periodo, su actividad política ha trascendido la agenda estrictamente local para alcanzar espacios de articulación municipal a escala nacional.
La señal más clara llegó con su elección como presidente de la Asociación de Autoridades Locales de México (AALMAC), organización que reúne a gobiernos municipales de distintas entidades del país y funciona como espacio de interlocución sobre la agenda de los gobiernos locales.
A mitad del camino, mientras algunos alcaldes siguen concentrados exclusivamente en sus territorios, Casarín ha buscado jugar también en la conversación política y municipalista nacional.
Dos años no bastan para hacer un balance definitivo, pero sí empiezan a mostrar hacia dónde se mueve cada proyecto político. En el caso de Casarín, el tablero ya dejó de limitarse a Álvaro Obregón.