La economía de Iztapalapa se construye desde las pequeñas mesas de trabajo, los talleres, los puestos y los negocios que todos los días levantan la cortina. Ahora, esa actividad busca nuevos escaparates con “Mi Mercadito Iztapalapa”, una plataforma pensada para visibilizar a pequeños negocios, artesanas y artesanos, productoras, productores y personas emprendedoras, y acercarlos a nuevos consumidores y mercados.
La apuesta llega mientras la alcaldía se coloca en el tercer lugar de la Ciudad de México en apertura de negocios de bajo impacto y reporta 10 mil 900 empleos generados entre enero y el 24 de agosto. Son cifras que hablan de una economía que no solo busca vender más, sino convertir el emprendimiento y el comercio local en oportunidades que puedan quedarse en las colonias.
Pero el crecimiento también plantea otra pregunta: ¿qué hacer con lo que se consume y se desecha? Por eso, junto con el impulso a los pequeños negocios, Iztapalapa promueve la economía circular, con separación de residuos desde los hogares y trabajo con mercados públicos y grandes generadores para identificar materiales que todavía pueden tener una segunda vida.
Así pues, entre un producto que encuentra comprador en una pantalla y un residuo que deja de ser basura para convertirse en materia aprovechable, Iztapalapa intenta dibujar una economía más cercana al territorio: producir en el barrio, vender más allá de él y aprovechar mejor lo que cada día pasa por sus calles y mercados.