La seguridad vial no empieza cuando una persona aprende a manejar. También se construye desde la infancia, cuando niñas y niños comienzan a entender cómo compartir las calles con peatones, ciclistas y automovilistas.
Con esta idea, la Alcaldía Cuajimalpa llevó a cabo una Feria de Educación Vial, en la que niñas, niños y familias participaron en actividades enfocadas en la prevención, la seguridad y el respeto a las normas de tránsito.
Más que aprenderse señales de memoria, este tipo de actividades buscan que las nuevas generaciones reconozcan los riesgos que existen en la vía pública y sepan cómo actuar ante ellos.
La educación vial también involucra a las familias. Desde enseñar a cruzar por los lugares adecuados hasta explicar por qué es importante respetar un semáforo, las pequeñas acciones cotidianas pueden convertirse en hábitos que acompañen a niñas y niños conforme crecen.
¿Por qué importa aprender desde pequeños?
Las calles son espacios que compartimos todos los días y donde las decisiones de cada persona pueden afectar a los demás. Por eso, fomentar desde temprana edad una cultura de prevención, respeto y convivencia vial puede ayudar a formar peatones, ciclistas y futuros conductores más conscientes.
La feria realizada en Cuajimalpa apuesta precisamente por llevar estos conocimientos a las familias y hacer de la educación vial algo más cercano y práctico.
Porque construir calles más seguras no depende únicamente de nuevas vialidades o infraestructura: también comienza con aprender a convivir en ellas.