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El nopal tiene su corazón en Milpa Alta

Alcaldías Milpa Alta

El nopal tiene su corazón en Milpa Alta

En las tierras de Milpa Alta crece uno de los símbolos más entrañables de México. Entre hileras de pencas verdes, generaciones de familias han encontrado una forma de vida que comienza en el campo y llega todos los días a las mesas de la Ciudad de México.

El nopal es parte de nuestra gastronomía, de nuestra historia y hasta del escudo nacional. Pero en esta alcaldía del sur de la capital también significa jornadas de trabajo, ingresos familiares y una tradición agrícola que permanece viva.

Milpa Alta produce más del 94% del nopal verdura de la Ciudad de México, de acuerdo con cifras de la Secretaría del Medio Ambiente (Sedema). Su cultivo representa una actividad económica cuyo valor supera los 600 millones de pesos, además de contribuir a conservar el suelo rural de la capital.

Detrás de esas cifras hay familias que trabajan la tierra y enfrentan un desafío cotidiano: conseguir que producir nopal siga siendo una actividad rentable.

El trabajo detrás de cada penca

Aunque el nopal se encuentra en mercados y cocinas prácticamente todo el año, su producción exige cuidados constantes. Los ciclos de corte cambian con el clima y la disponibilidad del producto varía según la temporada.

A los costos del cultivo se suma el reto de comercializar la cosecha. Cuando intervienen demasiados intermediarios, los productores pueden recibir una proporción menor del precio que finalmente paga el consumidor.

Para atender ese problema, en septiembre la Comisión de Recursos Naturales y Desarrollo Rural (Corenadr) anunció un nuevo esquema de comercialización destinado a conectar directamente a los agricultores de Milpa Alta con restaurantes, comercios y hogares de la capital.

La iniciativa busca facilitar la venta de nopal y mejorar las condiciones comerciales para quienes lo producen. Su alcance dependerá del número de agricultores que participen y de los compradores que logre incorporar.

Las familias productoras buscan asegurar los apoyos de 2027

La organización de los agricultores también ha llevado sus necesidades al Congreso capitalino.

En octubre, representantes de diez Comités de Apoyo Orgánico de Milpa Alta participaron en una mesa de trabajo con autoridades y legisladores para solicitar la continuidad de los apoyos económicos al cultivo del nopal durante 2027.

Para 2026 se reportó un acuerdo institucional para elevar el apoyo individual hasta 17 mil pesos por productor, mediante aportaciones de la alcaldía y la Sedema. La gestión contempla un padrón de 5,560 productores.

El objetivo es mantener ese monto el próximo año, para lo cual se plantea gestionar 22.24 millones de pesos adicionales. La continuidad del incremento todavía depende de las decisiones presupuestales para 2027.

Más allá de las cifras, la solicitud refleja una preocupación de fondo: que los costos de producción y las dificultades para vender la cosecha no terminen debilitando una actividad que ha sostenido a numerosas familias durante generaciones.

Sembrar nopal también es conservar el territorio

Las nopaleras cumplen otra función importante para la Ciudad de México. Además de producir alimentos, contribuyen a proteger el suelo contra la erosión, favorecen la infiltración de agua y ayudan a conservar superficies agrícolas frente al avance de la urbanización.

Por eso, el futuro del nopal no depende únicamente de los apoyos económicos. También requiere canales de comercialización, condiciones para que las nuevas generaciones encuentren oportunidades en el campo y políticas que permitan mantener productivas las tierras.

En Milpa Alta, cada cosecha forma parte de una historia colectiva que se transmite entre familias y comunidades.

Cecilia Garnica

Cecilia Garnica es colaboradora de CDMX Al Día, medio digital dedicado a informar sobre la actualidad, acontecimientos y vida cotidiana de la Ciudad de México y sus 16 alcaldías.

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