El Cutzamala roza su capacidad máxima, pero el reto del agua sigue en las colonias
espués de la crisis de sequía que puso en riesgo el abastecimiento del Valle de México en 2024, el Sistema Cutzamala llega al final de la temporada de lluvias con una reserva considerablemente más favorable: sus tres presas están al 93.9% de su capacidad, tras 19 semanas consecutivas de recuperación.
De acuerdo con los datos presentados por la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el sistema almacena alrededor de 735 millones de metros cúbicos, un escenario muy distinto al de junio de 2024, cuando las reservas cayeron a cerca de una cuarta parte de su capacidad.
Más agua disponible no significa agua garantizada en casa
El Cutzamala abastece a millones de habitantes de la Ciudad de México y el Estado de México, pero representa solo una parte del suministro metropolitano. El resto depende de otras fuentes, principalmente pozos y sistemas locales.
Durante la última semana, el sistema entregó al Valle de México un promedio de 14,400 litros de agua por segundo. De ese volumen, aproximadamente 60% se destinó a la capital y el resto al Estado de México.
La recuperación de las presas ofrece un mayor margen para enfrentar la próxima temporada seca. Sin embargo, no resuelve por sí sola las fugas, las diferencias de presión ni las dificultades de distribución que pueden dejar a determinadas colonias con un suministro irregular. Para atender estos problemas, el Gobierno capitalino contempla en 2026 una inversión de 3,080 millones de pesos en infraestructura de agua potable, que incluye rehabilitación de pozos, automatización y sistemas de detección de fugas.
El siguiente desafío está en la red de distribución
La disponibilidad del agua es apenas el primer paso. Para que la recuperación del Cutzamala se traduzca en mejores condiciones para los habitantes, también se necesita reducir pérdidas en la red, mantener la infraestructura y distribuir el recurso de manera más eficiente.
La Ciudad de México llega así al próximo periodo de estiaje en mejores condiciones de almacenamiento que durante la crisis de 2024. La diferencia que falta comprobar es cuánto de esa recuperación se reflejará en el suministro cotidiano de los hogares.


