Jamaica cumple 69 años: el mercado donde las flores se volvieron identidad de ciudad
Jamaica tiene 69 años como mercado, pero casi cinco siglos de historia como punto de comercio y abasto de la ciudad.
Mucho antes de que existieran sus naves, sus puestos o incluso la Ciudad de México, esta zona formaba parte del sistema lacustre que rodeaba Tenochtitlan. Por sus canales circulaban canoas cargadas con productos cultivados en las chinampas y destinados a los mercados de la gran capital mexica.
Con el paso de los siglos cambió la ciudad, pero no desapareció la vocación comercial del territorio. El Canal de la Viga mantuvo durante generaciones aquella ruta de abasto: por sus aguas llegaban flores, frutas y verduras provenientes del sur y oriente del Valle de México.
Los canales terminaron convertidos en calles y avenidas. El comercio se quedó.
A principios del siglo XX, vendedores y productores ya ocupaban barracas en Jamaica. Después de que un incendio destruyera buena parte de aquel mercado en 1952, los comerciantes se organizaron para exigir un espacio digno.
El 23 de septiembre de 1957 abrió finalmente el Mercado de Jamaica.
El nuevo edificio formó parte de la modernización de los mercados públicos de la capital y reunió además a algunos de los grandes nombres de la arquitectura mexicana del siglo XX: Pedro Ramírez Vázquez, Rafael Mijares y Félix Candela participaron en su proyecto.
Pero Jamaica terminó construyendo algo que rebasa su arquitectura.
Hoy reúne alrededor de 1,150 vendedores vinculados con flores, arreglos, plantas y accesorios y ofrece aproximadamente 5 mil tipos de flores y plantas.
Y Jamaica no descansa. Mientras buena parte de la ciudad duerme, durante la madrugada comienzan a llegar flores y plantas procedentes de Puebla, Veracruz, Chiapas, Oaxaca, Michoacán y Estado de México. Productores, cargadores, comerciantes y floristas mantienen en movimiento una cadena de abasto que empieza horas antes de que la ciudad despierte.
Ni siquiera los sismos de 1985 consiguieron romper esa continuidad. Tras los daños al mercado hubo intentos de trasladar comerciantes hacia la Central de Abasto, pero los vendedores de flores defendieron su permanencia en Jamaica.
Jamaica es mercado, centro de abasto y fuente de trabajo. Pero también conserva algo cada vez más difícil de fabricar en una gran ciudad: una identidad que no nació de una campaña ni de una marca, sino de generaciones haciendo el mismo oficio en el mismo territorio.
Cambió la ciudad, desaparecieron los canales y las canoas fueron sustituidas por camiones. Las flores, en cambio, siguen llegando a Jamaica.

