El fantasma llegó al minuto 90, pero esta vez no ganó: Cruz Azul venció 4-3 al América
Hay resultados que terminan cuando el árbitro silba y otros que siguen jugando durante años en la memoria. Para Cruz Azul, el 4-3 ante el América pertenecía a la segunda categoría: en septiembre de 2016, la Máquina se fue al descanso con ventaja de tres goles y terminó perdiendo por ese marcador. Casi una década después, el futbol colocó a los celestes frente al mismo guion: 3-0 al medio tiempo, reacción azulcrema y un cierre con el corazón en la garganta. Esta vez, sin embargo, la historia no consiguió repetirse completa.
Cruz Azul venció 4-3 al América la noche del sábado 12 de septiembre en el Estadio Banorte, dentro de la Jornada 8 del Apertura 2026. El triunfo terminó con el invicto de las Águilas, acercó a los cementeros a un punto de su rival y convirtió el Clásico Joven en una película con dos finales: durante más de una hora parecía una goleada; en los últimos minutos, estuvo a punto de convertirse en otra tragedia celeste.
Una primera mitad pintada de azul
La Máquina no necesitó tener más el balón para hacer más daño. Al minuto 19, José Paradela llegó por la izquierda y envió una diagonal retrasada que Erik Lira convirtió en el 1-0 con un disparo de primera intención. El capitán celeste regresaba a la titularidad después de que no se concretara su traspaso al Mónaco y respondió con algo más contundente que cualquier rumor: un gol en el clásico.
Paradela pasó de asistidor a ejecutor al 35. Cruz Azul sorprendió con una jugada preparada a balón parado y el argentino apareció dentro del área para colocar el 2-0. Antes del descanso llegó una oportunidad aún más clara: Ramón Juárez cometió una falta revisada por el VAR, pero Rodolfo Cota detuvo el penal de Nicolás Ibáñez y evitó que el partido se rompiera antes de tiempo.
La esperanza americanista duró poco. En otro tiro de esquina, Jesús “Chiquete” Orozco aprovechó la desorganización defensiva y marcó el 3-0 antes del descanso. América, que llegó como líder e invicto, salió del primer tiempo con tres goles en contra y una lesión preocupante de Dagoberto Espinoza en la rodilla izquierda.
Del paseo al suspenso
Las Águilas regresaron con otra energía. Ramón Juárez estrelló un cabezazo en el poste y Brian Rodríguez encendió la remontada al minuto 52 con un tiro libre que terminó en el ángulo de Kevin Mier. El 3-1 devolvió al América al partido, pero también abrió espacios que Cruz Azul podía aprovechar al contragolpe.
Al 72, Gabriel “Toro” Fernández recibió con terreno por delante, dejó atrás a Cota y definió desde un ángulo cerrado para el 4-1. La maniobra tuvo algo de futbol y algo de tauromaquia: el delantero esperó la salida del arquero, lo eludió y remató cuando parecía haberse quedado sin portería.
El cuarto gol parecía la sentencia. No lo fue.
En la recta final, Óscar Perea encontró el 4-2 y, menos de dos minutos después, un error de Mier dejó el balón servido para que Miguel Borja anotara su primer gol con el América. Del 4-1 se pasó al 4-3 casi sin tiempo para respirar. Los seis minutos agregados se convirtieron en una prueba de resistencia emocional para Cruz Azul, que terminó defendiendo una victoria que poco antes parecía sobrada.
Los números cuentan otro partido
El marcador sugiere un ataque celeste arrollador, pero las estadísticas revelan una historia más extraña. América tuvo 57% de posesión y realizó 28 disparos, frente a 43% y 16 intentos de Cruz Azul. Sin embargo, ambos equipos terminaron con 10 remates a portería.
La diferencia estuvo en la puntería: la Máquina convirtió cuatro de sus 10 tiros al arco; las Águilas, tres. Cruz Azul necesitó, en promedio, cuatro disparos totales para marcar cada gol, mientras que América requirió más de nueve.
El dato más curioso aparece en los goles esperados: Cruz Azul generó aproximadamente 2.17 xG y América 2.01, para un total de 4.18. El encuentro terminó con siete anotaciones, casi tres más de las que anticipaba la calidad estadística de las oportunidades. Fue uno de esos partidos en los que el balón decidió ignorar la calculadora.
También hubo una paradoja: Cruz Azul falló un penal, recibió tres goles y terminó pidiendo la hora, pero aun así derrotó al equipo que llegó con el mejor registro del torneo. América, por su parte, produjo más ataques y estuvo cerca de una remontada memorable, aunque su reacción no alcanzó para borrar una primera mitad defensivamente desastrosa.
Un 4-3 que cerró una herida
El marcador tuvo una carga histórica difícil de ignorar. En septiembre de 2016, Cruz Azul también llegó al descanso con ventaja de 3-0 frente al América, pero las Águilas marcaron cuatro veces en la segunda mitad y consumaron una remontada que quedó instalada entre los episodios más dolorosos del conjunto celeste.
En diciembre de 2024, América volvió a ganar un clásico decisivo por 4-3, aquella vez en las semifinales del Apertura. Ahora, Cruz Azul devolvió exactamente el marcador. No elimina lo ocurrido, pero sí modifica la conversación: esta vez la Máquina vio acercarse al fantasma, lo dejó entrar hasta el área y, aun así, consiguió cerrar la puerta.
Con el resultado, los cementeros llegaron a 15 puntos, uno menos que el América, que se quedó con 16 y perdió su condición de invicto. La victoria confirma que Cruz Azul puede lastimar a cualquier rival; el cierre demuestra que todavía necesita aprender a administrar la ventaja sin convertir cada triunfo en una prueba cardiaca.
¿Qué sigue para Cruz Azul?
La Máquina tendrá poco tiempo para celebrar. El miércoles 16 de septiembre, a las 18:00 horas, enfrentará al Inter Miami en Estados Unidos por la Campeones Cup. Será un cambio inmediato de escenario, torneo y exigencia, con el desgaste de un clásico de alta intensidad todavía en las piernas.
Después volverá a la Liga MX para visitar a Monterrey el sábado 19 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Jornada 9. Dos partidos en siete días obligarán a Joel Huiqui a administrar el plantel y corregir la caída de intensidad que permitió la reacción americanista.
¿Qué sigue para el América?
El calendario no le concede al América una semana tranquila para procesar su primera derrota. El sábado 19 de septiembre, a las 21:00 horas, recibirá a Chivas en el Estadio Banorte para disputar el Clásico Nacional.
Guillermo Almada tendrá que reconstruir una defensa que recibió cuatro goles, revisar el estado físico de Dagoberto Espinoza e integrar a sus nuevos refuerzos. La buena noticia está adelante: Perea volvió a marcar y Miguel Borja se estrenó con la camiseta azulcrema. La mala es que el América mostró dos versiones en una misma noche: un equipo vulnerable durante 45 minutos y otro capaz de transformar una goleada en amenaza.
Cruz Azul ganó el partido. América ganó el último tramo. Pero el clásico dejó una certeza por encima del marcador: cuando estos dos equipos se encuentran, ni una ventaja de tres goles es suficiente para abandonar el asiento.

