Útiles escolares: la verdadera odisea del regreso a clases

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Suena la campana… este fin de semana hay que conseguir todo.

A 48 horas del regreso a clases, para miles de madres y padres en la Ciudad de México comienza la última carrera: útiles, mochila, uniforme, zapatos, tenis, fotografías, certificado médico y todo aquello que apareció en la lista escolar.

Y conseguirlo sin romper el presupuesto requiere estrategia.

Se comparan precios, se reutiliza lo que sobrevivió al ciclo anterior, se heredan uniformes, se buscan ofertas y se recorren papelerías, mercados, tianguis y comercio informal. Porque cuando hay varios hijos en casa, cada cuaderno, cada lápiz y cada par de zapatos cuenta.

El próximo 31 de agosto regresarán a las aulas 1 millón 279 mil 296 estudiantes de educación básica en la CDMX: 191 mil 756 de preescolar, 687 mil 254 de primaria y 400 mil 286 de secundaria, de acuerdo con datos de la SEP y el INEGI.

Detrás de esos números hay también una cuenta familiar.

Coparmex CDMX estima que preparar el regreso a clases puede representar entre 3 mil 500 y 4 mil pesos por estudiante. Para amortiguar parte del gasto, el Gobierno capitalino contempla apoyos de 970 pesos para preescolar, mil 100 para primaria y mil 180 para secundaria. La inversión estimada es de 704 millones de pesos para beneficiar a 650 mil estudiantes.

Pero entre el apoyo y el costo estimado todavía queda una brecha. Y ahí comienza el ingenio.

Algunas alcaldías han buscado completar el rompecabezas desde distintos frentes. Benito Juárez ha entregado kits escolares, mientras Cuajimalpa ofrece apoyos como cortes de cabello, fotografías infantiles y certificados médicos. En el Congreso local también se impulsan puntos de intercambio y donación de útiles y uniformes, una práctica que se replica en redes vecinales y grupos escolares.

Porque la lista no necesariamente tiene que comprarse completa ni todo tiene que ser nuevo.

En estas últimas horas, la CDMX se convierte en un enorme mapa de opciones donde cada familia arma su propia ruta para llegar al lunes con la mochila lista.

La odisea del regreso a clases comienza antes de entrar al salón: empieza haciendo que la lista de útiles también le cuadre al bolsillo.