Una ciudad que recupera sus calles los domingos

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Los domingos, Paseo de la Reforma despierta de otra manera. Donde entre semana circulan automóviles, autobuses y motocicletas, aparecen bicicletas pequeñas, familias con carriolas, corredores, patinadores y personas que pasean con sus mascotas. Los cláxones ceden protagonismo a las conversaciones y las avenidas se convierten, durante unas horas, en lugares para disfrutar.

El Paseo Dominical Muévete en Bici es mucho más que una actividad deportiva: es una forma distinta de apropiarse del espacio público. La ciudad sigue siendo la misma, pero cambian las personas que tienen prioridad para utilizar sus calles.

Cada domingo, el programa transforma 61 kilómetros de vialidades en un espacio abierto a personas de todas las edades. Una experiencia que comenzó hace casi dos décadas y que hoy forma parte de la vida de la capital.

Una ciudad distinta durante seis horas

Entre las 8:00 de la mañana y las 2:00 de la tarde, el Paseo Dominical conecta vialidades de seis alcaldías: Cuauhtémoc, Miguel Hidalgo, Benito Juárez, Coyoacán, Gustavo A. Madero y Venustiano Carranza.

El recorrido atraviesa espacios emblemáticos como Reforma, el Centro Histórico, la zona de La Villa y las avenidas Patriotismo y División del Norte.

A diferencia de un recorrido deportivo convencional, aquí cada persona decide cómo participar: pedalear varios kilómetros, caminar unas cuadras, aprender a andar en bicicleta o simplemente acompañar a su familia.

De 10 a 61 kilómetros: una tradición capitalina

Cuando Muévete en Bici comenzó en 2007, el recorrido tenía apenas 10 kilómetros sobre Paseo de la Reforma y reunía alrededor de 6 mil personas por jornada.

Dieciocho años después, el Gobierno de la Ciudad de México reportó 32 millones de asistencias acumuladas en 673 ediciones. El programa se había extendido a 61 kilómetros y alcanzaba 59 colonias de seis alcaldías.

La participación también ha marcado nuevos registros. El 10 de agosto de 2025, la Secretaría de Movilidad contabilizó 160 mil 566 asistentes en una sola jornada dominical.

Detrás de esas cifras hay una transformación en los hábitos de miles de capitalinos: recorrer la ciudad sin depender del automóvil se ha convertido en una tradición semanal.

Los domingos, aunque sea por unas horas, más de 90 mil capitalinos vuelven a disfrutar su ciudad

El paseo reúne a personas de distintas edades y formas de movilidad. Para algunas familias es la oportunidad de enseñar a sus hijos a pedalear; para otras personas, un espacio para ejercitarse, caminar sin prisa o descubrir barrios que habitualmente atraviesan en automóvil.

La Biciescuela CDMX y el préstamo gratuito de bicicletas amplían las posibilidades de participación. No hace falta ser deportista ni recorrer los 61 kilómetros para disfrutar de la experiencia.

Durante la semana, buena parte de esas avenidas está destinada al tránsito motorizado. Los domingos, durante seis horas, caminar, correr, pedalear y convivir tienen prioridad.

El paseo no resuelve los desafíos de movilidad de la capital, pero sí permite experimentar otra relación con el espacio público.