Hay fugas que ocurren bajo tierra, lejos de la mirada cotidiana. Entre enero y mayo de 2026, la Ciudad de México registró 368 fugas subterráneas de agua y, de ese total, 234 se concentraron en Tlalpan y Xochimilco: juntas representan 63%, es decir, casi dos de cada tres casos contabilizados en esos primeros cinco meses del año.
El dato pone el reflector sobre dos alcaldías donde la infraestructura hidráulica enfrenta condiciones particulares. Tlalpan y Xochimilco tienen una importante presencia de suelo de conservación y características del terreno que pueden complicar tanto el funcionamiento de las redes como la atención de las fugas.
A esto se suma un problema que atraviesa a toda la capital: la antigüedad y el deterioro de las tuberías, con infraestructura que puede alcanzar hasta 75 años de servicio.
Así, debajo de las calles existe una parte de la crisis del agua que no siempre alcanza a verse hasta que el líquido aparece en la superficie. Los 234 casos registrados en Tlalpan y Xochimilco muestran dónde se concentró buena parte de este problema durante los primeros cinco meses de 2026 y colocan a ambas alcaldías en el centro de la conversación sobre el desgaste de la red hidráulica capitalina.