PRIMERA PARTE
En el corredor de la Calzada de Tlalpan de más de 10 kilómetros que va desde la altura del Metro San Antonio Abad hasta el Metro Portales, en la zona popularmente vinculada al comercio sexual, operan aproximadamente entre 25 y 30 hoteles de paso y moteles.
Es históricamente conocida por concentrar la mayor oferta de love hotels en el sur de la Ciudad de México y se estima que hay entre 7 mil 200 a 7 mil 500 trabajadoras sexuales en la Calzada de Tlalpan.
La mayoría no se ubican estrictamente en la demarcación territorial de la alcaldía Tlalpan, sino que se distribuyen a lo largo de los distintos tramos de la Calzada, abarcando también las alcaldías Benito Juárez y Coyoacán.
¿Cómo se compara con el resto de México y el mundo?
En México, no tiene rival. Aunque existen otras avenidas con alta densidad de moteles en ciudades como Guadalajara, en la Avenida López Mateos o Monterrey, ninguna iguala el volumen continuo, la tradición histórica ni la variedad de temáticas y precios que tiene el corredor de Tlalpan.
En el mundo, el único concepto que supera a Tlalpan en escala global es el fenómeno de los Love Hotels en Japón concentrados masivamente en distritos específicos de Tokio como Shinjuku, Kabukicho u Osaka.
Sin embargo, mientras en Japón los hoteles suelen estar distribuidos de manera vertical y dispersos por un barrio laberíntico, Tlalpan destaca de forma única en el mundo por ser un corredor lineal continuo, visible desde una sola calzada principal.
El origen comercial y los inmigrantes gallegos
La migración española desempeñó un papel fundamental en la creación del corredor de moteles en la Calzada de Tlalpan, aunque su propósito original no era de índole sexual.
A partir de la década de 1930 (impulsado más tarde por la llegada de refugiados de la Guerra Civil Española y flujos de comerciantes), inmigrantes de origen mayoritariamente gallego y asturiano comenzaron a comprar terrenos baratos a lo largo de la Calzada de Tlalpan. En esa época, la zona sur de la Ciudad de México era principalmente rural.
El concepto original surgió de una necesidad netamente logística:
Hospedaje “de paso”: Los comerciantes que viajaban en camionetas desde las afueras hacia las fábricas textiles o de papel de la zona sur necesitaban un lugar económico para descansar sin pagar las tarifas de los lujosos hoteles del centro.
El garaje propio: Se diseñaron con un cajón de estacionamiento privado al lado de cada habitación para que los conductores pudieran vigilar y resguardar su mercancía. De hecho, la palabra “motel” proviene de motorist hotel (hotel para automovilistas). El primer establecimiento registrado bajo este concepto fue El Silencio (hoy Hotel Casa Silencio), inaugurado en 1935.
El lugar íntimo: En los años 40 y 50, con la masificación de los autos familiares, las parejas jóvenes buscaron un espacio privado lejos de las miradas de los hogares tradicionales.
Tlalpan ofrecía la combinación perfecta: estaba “lejos” del centro pero era accesible en coche, y los terrenos eran amplios para construir habitaciones con estacionamiento integrado.
La transición a los “Hoteles del Amor”
La mutación de parador comercial a refugio romántico ocurrió debido al crecimiento urbano y a la censura moral de mediados del siglo XX.
En los años 40 y 50, el regente de la ciudad, Ernesto P. Uruchurtu, aplicó estrictas normas de moralidad que prohibían las muestras de afecto efusivas en las calles.
Las parejas locales descubrieron que el mismo diseño discreto creado por los españoles para los comerciantes -habitaciones con garaje privado que evitaban que te vieran bajar del auto- era ideal para ocultar los encuentros amorosos.
Lo que inicialmente comenzó como una oferta de hospedaje convencional terminó siendo absorbido por las dinámicas del trabajo sexual, donde los hoteleros encontraron un negocio sumamente lucrativo basado en la alta rotación de habitaciones por hora, adaptando sus instalaciones con luces de neón, espejos y una atmósfera diseñada exclusivamente para el erotismo de paso.
Hoy en día, el corredor sigue completamente vigente y ha evolucionado desde los discretos moteles tradicionales de paso hasta complejos modernos con villas de lujo, jacuzzis, atracciones temáticas y suites altamente equipadas.
Continuará