Durante décadas, la Ciudad de México fue sinónimo de crecimiento: más personas, más viviendas, más escuelas, más calles y una ciudad que parecía no dejar de extenderse. Ahora, uno de sus cambios más profundos ocurre en silencio. Cada vez nacen menos niños.
La capital acaba de registrar el nivel de fecundidad más bajo del país: 0.8 hijos por mujer en 2024, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) obtenidos de la Encuesta Intercensal 2025. El dato coloca a la CDMX en un nivel que, si fuera un país, estaría entre los más bajos del mundo: según las estadísticas mundiales de 2026 citadas, únicamente Macao, con 0.58 nacimientos por mujer, y Corea del Sur, con 0.75, registrarían tasas menores, mientras que Hong Kong alcanzaría 0.84.
La historia, sin embargo, no es exclusiva de la capital. En México, la tasa global de fecundidad cayó de 1.9 hijos por mujer en 2019 a 1.2 en 2024. El contraste entre entidades es amplio: Chiapas registró la tasa más alta, con 1.8 hijos por mujer; le siguieron Guerrero con 1.6, y Durango y Zacatecas con 1.5. En el otro extremo estuvieron Querétaro, con 1.1, Baja California, con 1.0, y finalmente la Ciudad de México, con 0.8.
Mauricio Rodríguez, titular de la Unidad de Estadísticas Sociodemográficas del Inegi, explicó que el 1.9 utilizado como referencia corresponde a mujeres de 12 años y más. Cuando el cálculo se concentra en las mujeres de 12 a 49 años, como ocurre habitualmente con la tasa de fecundidad, el indicador nacional baja todavía más, hasta 1.3 hijos por mujer. Además, aunque parte del periodo todavía estuvo marcado por la pandemia, Rodríguez señaló que la fecundidad continuó por debajo de los niveles anteriores incluso después de ella.
En la capital, el número termina por dibujar una transformación que no ocurre de golpe, sino generación tras generación. 0.8 hijos por mujer significa que las nuevas familias están siendo más pequeñas y que la ciudad comienza a recorrer un camino demográfico distinto al de décadas pasadas. El cambio todavía puede parecer invisible entre el tráfico, los edificios y las multitudes, pero ya está escrito en una de las cifras más básicas de cualquier sociedad: ¿cuántos niños nacen?