A simple vista podría parecer un parque más de la Ciudad de México, pero debajo y alrededor de este espacio existe una infraestructura diseñada para aprovechar el agua de lluvia y ayudar a reducir el riesgo de inundaciones.
En Santa Úrsula Coapa, Coyoacán, junto al Estadio Azteca, se encuentra el Jardín de Lluvia Coapan, presentado por el Gobierno de la Ciudad de México como el más grande del país.
El proyecto fue inaugurado en marzo de 2026 como parte del programa ¨Ciudad Esponja¨, forma parte de un sistema de captación y regulación que puede manejar hasta 10 millones de litros de agua de lluvia, equivalente a aproximadamente mil pipas de 10 mil litros.
La obra tuvo un costo de 22 millones de pesos y beneficia directamente a más de 40 mil habitantes de la zona.
¿Cómo ayuda cuando llueve?
El jardín permite captar parte del agua de lluvia y favorecer su infiltración, mientras que el sistema complementario de regulación ayuda a disminuir la cantidad de agua que llega de manera inmediata al drenaje.
El jardín tiene una capacidad de infiltración de alrededor de 1.3 millones de litros al día durante la temporada de lluvias.
La intención es que una mayor cantidad de agua pueda ser manejada en el propio sitio, reduciendo la presión sobre la infraestructura hidráulica durante precipitaciones intensas.
¿Por qué importa que sea el más grande del país?
Que un proyecto de estas características sea considerado el más grande de México también pone sobre la mesa una pregunta: ¿qué tanto pueden crecer este tipo de soluciones en otras ciudades?
Las lluvias intensas no son un problema exclusivo de la capital. Por eso, los jardines de lluvia, sistemas de captación y otras obras de infraestructura verde pueden representar una oportunidad para que distintas ciudades adapten sus espacios públicos a las nuevas necesidades relacionadas con el agua.
El caso de Coapa muestra que un parque puede tener una función que va más allá de ser un área verde. También puede ayudar a captar agua, favorecer su infiltración y disminuir la presión sobre el drenaje.
El reto está en que este tipo de infraestructura no se quede como una obra excepcional, sino que pueda convertirse en una alternativa que otras ciudades evalúen de acuerdo con sus propias condiciones.
Porque si el jardín de lluvia más grande del país está en CDMX, todavía hay espacio para preguntarnos qué otras alcaldías o ciudades que podrían aprovechar sus calles, parques y espacios públicos para manejar mejor el agua que reciben durante las lluvias.