En el suroriente de la ciudad, en la alcaldía Tláhuac, San Andrés Mixquic vive las últimas semanas de octubre a otro ritmo. Las tumbas del panteón se arreglan y se adornan; las familias preparan comida y flores para quienes regresan una vez al año. La noche del 2 de noviembre, cuando el cementerio colonial se ilumina con velas, el pueblo ofrece una de las imágenes más reconocidas del Día de Muertos en la Ciudad de México. Pero lo que ocurre en Mixquic no es un espectáculo montado para visitantes: es una tradición comunitaria a la que el visitante llega como invitado.
Un ciclo ritual que empieza en septiembre
Según la Secretaría de Turismo capitalina, el ciclo ritual de Mixquic comienza el 29 de septiembre y alcanza su punto culminante entre el 31 de octubre y el 2 de noviembre. Desde finales de septiembre, los habitantes arreglan las tumbas de sus difuntos para invitarlos a volver. Es un trabajo de semanas que convierte el panteón en el centro de la vida del pueblo antes de que lleguen los visitantes.
El calendario de las celebraciones está marcado por las visitas. El 31 de octubre se recibe a las almas de los niños; el 1 de noviembre llega el reencuentro con los adultos, y la noche del 2 de noviembre se realiza La Alumbrada, cuando las velas se encienden sobre las tumbas del cementerio. En ese momento, de acuerdo con las guías del pueblo, las luces se apagan y solo los cirios iluminan el panteón.
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El templo, la piedra de la muerte y la memoria prehispánica
El escenario de la Alumbrada tiene varias capas de historia. El templo de San Andrés fue construido en 1537 por frailes franciscanos, se derrumbó pocos años después y fue reconstruido en 1600. Junto a la Casa Cural se conservan vestigios de un antiguo templo prehispánico, entre ellos la piedra Miquiztli, que representa a la Muerte, un Chac mool y aros del juego de pelota. En un mismo puñado de metros conviven así la piedra prehispánica y el templo virreinal, como dos maneras de nombrar a la muerte.
Las ofrendas son el centro de la fiesta. Las tumbas se cubren de flores y comida, y en los días de celebración el panteón y la plaza central ofrecen antojitos como quesadillas, gorditas, tacos, pulque, churros y pan de muerto. El cempasúchil es el color dominante de la temporada en toda la ciudad; quien quiera conseguirlo para su propia ofrenda puede revisar nuestra guía sobre dónde comprar cempasúchil en CDMX, sus precios, mercados y campos de Xochimilco.
Cómo visitar Mixquic con respeto
La Secretaría de Turismo de la Ciudad de México hace cuatro recomendaciones para quienes asistan: llegar con anticipación por el tránsito, pedir permiso antes de fotografiar, guardar silencio durante La Alumbrada y no sentarse ni pisar las tumbas. Para llegar en transporte público, guías publicadas en años anteriores sugieren tomar la Línea 12 del Metro hasta la terminal Tláhuac y, desde ahí, un autobús hacia Mixquic; como esas indicaciones no son de este año, conviene confirmar las rutas vigentes antes de salir.
También vale la pena visitar con calma el templo de San Andrés y la Casa Cural, y no solo el panteón la noche de La Alumbrada. Los días previos, cuando las familias terminan de arreglar las tumbas, permiten ver el lado más cotidiano de la tradición.
Mixquic recuerda cada año que el Día de Muertos no se mira desde afuera: se acompaña. Entre velas, flores y silencio, el pueblo abre su panteón a la ciudad con una sola condición, que es la de entrar con respeto.
Foto: Dany Ortiz / Pexels. Imagen ilustrativa: no corresponde a Mixquic.
Fuentes: Secretaría de Turismo CDMX: Día de Muertos 2026 en la Ciudad de México; Secretaría de Turismo CDMX: Día de muertos 2026, guía de actividades; Chilango: Día de Muertos en Mixquic (guía histórica, 2017). Consultadas el 25 de octubre de 2026.