Más de 360 mil personas ya la vieron: últimos días de la primera gran exposición de arte chicano en Bellas Artes

Share

Durante décadas, buena parte del arte chicano se construyó alrededor de una pregunta complicada: ¿qué significa pertenecer a dos lugares y, al mismo tiempo, no encajar completamente en ninguno?

Esa historia llegó este año a uno de los espacios culturales más importantes de México.

AztLÁn, túnel del tiempo entra en sus últimos días en el Museo del Palacio de Bellas Artes después de convertirse en la primera revisión amplia dedicada al arte chicano presentada en el recinto. Desde su inauguración, el 25 de marzo, ya ha recibido a más de 360 mil visitantes.

La exposición termina definitivamente el domingo 27 de septiembre.

Más de 70 obras entre México y Estados Unidos

AztLÁn reúne más de 70 obras de 33 artistas y colectivos, principalmente vinculados con comunidades mexicanas y latinas establecidas en Los Ángeles.

Hay pintura, fotografía, instalaciones, video, gráfica, escultura y expresiones relacionadas con el arte urbano. Entre los nombres presentes están Chaz Bojórquez, Judy Baca, Gabriela Ruiz, Carlos Almaraz, Guadalupe Rosales, rafa esparza y colectivos como Asco y 3B Collective.

Pero la exposición no intenta contar únicamente una historia del arte.

Las piezas atraviesan temas como migración, territorio, memoria, comunidad, resistencia e identidades construidas entre México y Estados Unidos.

¿Qué significa AztLÁn?

El propio título ofrece una pista sobre lo que propone el recorrido.

La exposición está organizada en cuatro grandes núcleos: East Side Stories, Varrio, Desmuralismos y Transtemporalidades: Lowriding con los dioses. A través de ellos se recorren distintas generaciones, prácticas y formas de representación dentro de la cultura chicana.

Eso permite encontrarse tanto con referencias históricas como con lenguajes profundamente urbanos.

Durante los meses de exhibición, incluso hubo actividades alrededor del muralismo, cine chicano y cultura lowrider. El programa paralelo reunió talleres, conversatorios y un ciclo en la Cineteca Nacional compuesto por 30 obras procedentes de 28 archivos, instituciones y cineastas.

Una historia fronteriza dentro de Bellas Artes

Quizá lo más interesante de AztLÁn sea precisamente dónde está ocurriendo.

Bellas Artes suele asociarse con algunos de los grandes nombres y movimientos que construyeron el relato artístico mexicano. Esta vez, las salas incorporan una producción desarrollada principalmente al otro lado de la frontera por comunidades que también construyeron su identidad a partir de México.

Por eso, más que observar el arte chicano como algo externo, la exposición plantea una historia cultural compartida entre ambos países y cuestiona algunos de los vacíos que han quedado en las narrativas tradicionales del arte.

Última semana para verla

AztLÁn, túnel del tiempo estará abierta hasta el domingo 27 de septiembre en el Museo del Palacio de Bellas Artes, ubicado en avenida Juárez esquina con Eje Central Lázaro Cárdenas, Centro Histórico.

El museo abre de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas. Además, ofrece visitas guiadas de martes a sábado a las 11:00 y 15:00 horas, incluidas con el acceso y sin registro previo. Los domingos la entrada es libre.

La ficha del INBAL todavía muestra una tarifa general de $95, aunque conserva las fechas originales previas a la extensión; por eso conviene verificar el precio vigente directamente con el museo antes de acudir.

Después de seis meses y más de 360 mil visitantes, queda una semana para recorrer una exposición que plantea algo que va mucho más allá de una frontera:

¿Dónde termina una cultura cuando sus comunidades siguen llevándola consigo?