Sandra Cuevas quiere seguir en la política de la Ciudad de México y ha conseguido algo que muchos políticos quisieran, que se hable de ella todo el tiempo. El problema aparece cuando uno revisa de qué se habla, pues sus parejas, su cuerpo, sus cirugías y sus pleitos consiguen mucha más atención que sus resultados como gobernante o sus propuestas.
En los últimos tres meses encontramos casi 106 mil menciones relacionadas directamente con la exalcaldesa de la Cuauhtémoc Sandra Cuevas, que registran más de 380 millones de alcance. Su enfrentamiento con C4 Jiménez y las referencias a sus parejas fueron el tema con mayor presencia digital, con más de 3 mil publicaciones y un alcance de 126 millones de hits, consiguiendo en tan solo un día más de 21 mil menciones. Sus cirugías estéticas generaron otras 1,200 publicaciones y un alcance de 13 millones de hits. En contraste, la conversación sobre su inhabilitación por abuso de funciones registró cerca de 748 publicaciones, aunque logró 23 millones de impactos.
La diferencia ayuda a entender qué mantiene vigente a Cuevas. Funciona mejor como personaje que como política, pues ha construido la imagen de una mujer atractiva, brava, que no se deja y siempre tiene una nueva batalla. Una especie de Lola la Trailera de la política chilanga, aunque aquí la historia se alimenta más de su imagen y sus confrontaciones que de grandes hazañas de gobierno.
Sus críticos también contribuyen a mantener vivo al personaje. Hablar de sus cirugías, parejas, ropa o físico termina alimentando aquello que buscan ridiculizar y los datos muestran hasta qué punto ocurre. Apenas diez hilos reúnen cerca del 36% de todos los comentarios y los primeros 50 alrededor del 60%, señal de una figura capaz de provocar enormes conversaciones, aunque eso no significa que exista una base política igual de grande detrás.
Parte del público incluso parece esperar el siguiente episodio: ¿qué se puso?, ¿cómo luce?, ¿con quién sale o con quién se va a pelear? La conversación pide cada vez más al personaje Sandra Cuevas y no necesariamente más política, algo que también puede resultarle útil en una oposición capitalina que lleva tiempo buscando figuras capaces de generar atención y confrontar directamente a Morena. Parte de su respaldo podría venir precisamente de ahí, no necesariamente de verla como una gran gobernante, sino como alguien dispuesta a pelear contra el adversario.
Ese es al mismo tiempo su capital y su límite. Cuevas sabe generar atención, provocar y mantenerse en escena, pero todavía falta saber si detrás del personaje existe un proyecto capaz de convencer.
Porque una cosa es tener público y otra muy distinta tener electores.