La ciudad en colpaso: casi 11 bloqueos al día

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A las diez de la mañana, una avenida puede convertirse en punto de reunión, escenario de exigencias y obstáculo para miles de personas que intentan llegar al trabajo, a una consulta médica o a la escuela. En la Ciudad de México, esa escena no es excepcional: entre el 1 de septiembre de 2025 y el 31 de agosto de 2026, la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) brindó acompañamiento institucional a 4 mil 10 bloqueos viales, un promedio de casi 11 al día.

La cifra, reportada por Excélsior con información de la SSC, dimensiona la frecuencia de una de las expresiones más visibles de la inconformidad social. No significa que todos los bloqueos hayan tenido la misma duración, extensión o número de participantes, ni que cada uno haya paralizado por completo una vialidad. En el mismo periodo, la corporación registró mil 754 marchas, 8 mil 594 concentraciones, 170 plantones, 382 mítines, 311 caravanas y 507 eventos de distinta naturaleza.

Las causas son diversas. La SSC señaló que las expresiones respondieron a asuntos de la capital, temas federales e internacionales y demandas de habitantes de otras entidades. Reclamos laborales, vecinales, educativos, de seguridad y justicia encuentran en las calles un espacio para hacerse visibles. Reducir el fenómeno a un solo movimiento dejaría fuera esa diversidad.

Una interrupción que se multiplica

El conteo no explica por sí solo lo que ocurre después del cierre. La afectación alcanza a quienes viajan en transporte público, conducen, trabajan en la zona o dependen del paso de clientes y proveedores. En una metrópoli de trayectos multimodales, una interrupción puede obligar a caminar, cambiar de ruta o esperar a que se restablezca el servicio.

Un registro distinto muestra esa cadena: datos del Metrobús obtenidos vía transparencia y publicados por La Jornada reportaron 2 mil 381 interrupciones por protestas y bloqueos en los tres años previos a mayo de 2026. De ellas, 2 mil 85 ocurrieron en 2024 y 2025, y 296 entre enero y el 3 de mayo de 2026. Las líneas 1, 7 y 4 Sur concentraron más incidencias, en corredores como Insurgentes, Reforma y Eje Central.

Los registros no son intercambiables: los 4 mil 10 bloqueos corresponden al acompañamiento de la SSC durante doce meses; las 2 mil 381 incidencias del Metrobús abarcan tres años y contabilizan interrupciones operativas, no bloqueos únicos. Un episodio puede afectar varias rutas. Aun así, el dato muestra que las protestas alteran la continuidad de un servicio utilizado diariamente por miles de personas.

La Jornada documentó suspensiones que obligaron a caminar o buscar rutas alternas y alteraciones que duraron varias horas. El costo puede traducirse en llegadas tardías, conexiones fallidas y dificultades para cumplir horarios laborales o de cuidado. Las cifras disponibles no estiman cuántas horas-persona se pierden al año.

El costo de una ciudad en disputa

En los corredores comerciales, la interrupción también se mide en ventas que no se concretan. Durante el plantón de integrantes de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en mayo de 2026, la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de la Ciudad de México (Canaco) estimó pérdidas por 39 millones 530 mil pesos en un solo día de bloqueos. Calculó que la afectación alcanzó a 3 mil 624 unidades económicas, incluidos 788 establecimientos mercantiles del perímetro señalado.

Es una estimación empresarial de ventas no realizadas, no un cálculo oficial del daño económico total. Aun así, ilustra la vulnerabilidad de negocios que dependen del flujo peatonal y del acceso de clientes y proveedores. En marzo, por otros tres días de movilizaciones y un plantón de la CNTE, Canaco calculó pérdidas por 188 millones 766 mil pesos y reportó 3 mil 200 establecimientos afectados. En junio informó 405.47 millones por otro episodio. Son eventos distintos y no representan un costo anual acumulable.

El impacto tampoco recae sólo en las empresas. En Excélsior, un comerciante de un taller de mofles cerca del Centro Médico relató que la falta de paso vehicular redujo sus clientes; un trabajador de restaurante en la Condesa dijo que los cierres y las interrupciones del Metrobús le ocasionaron retrasos y posibles descuentos. Son testimonios individuales, pero muestran cómo una jornada sin ventas o un descuento golpea a quienes tienen poco margen.

El derecho a manifestarse y el desafío de convivir

La tensión no puede resolverse tratando la protesta como una anomalía que debe desaparecer de las calles. La Constitución Política de la Ciudad de México reconoce la protesta social como un derecho individual y colectivo, prohíbe su criminalización y ordena a las autoridades adoptar protocolos para proteger a quienes se manifiestan. El mismo texto garantiza el derecho a la movilidad en condiciones de seguridad, accesibilidad, comodidad, eficiencia, calidad e igualdad, así como el uso pacífico de la vía pública.

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México (CDHCM) también ha documentado riesgos en la actuación institucional. En febrero de 2026 emitió la Recomendación 01/2026 por violaciones al derecho a la protesta y a la integridad personal de 27 personas, y a la seguridad jurídica de cinco, durante una manifestación en San Gregorio Atlapulco, Xochimilco, el 5 de septiembre de 2024. Señaló responsabilidades de la SSC, la alcaldía y la Fiscalía capitalina. Gestionar las movilizaciones no consiste sólo en despejar vialidades: exige prevenir abusos, proteger a manifestantes y terceros, y atender los conflictos.

El desafío del gobierno es doble: garantizar la expresión de la protesta y canales efectivos de diálogo, mientras reduce las afectaciones a quienes dependen de las calles y el transporte público. Informar sobre cierres y desvíos ayuda, pero no sustituye la coordinación entre autoridades, organizaciones y sectores afectados ni resuelve las causas del conflicto.

Los datos miden la frecuencia de los bloqueos, algunas interrupciones del Metrobús y pérdidas estimadas en episodios concretos. Aún faltan respuestas: cuánto duran los cierres, qué corredores concentran afectaciones y cuántas personas modifican sus trayectos. Casi 11 bloqueos diarios expresan una ciudad donde miles recurren a la calle para exigir respuestas, mientras otras miles necesitan transitarla. El reto no es escoger entre manifestarse y moverse, sino hacer compatibles ambos derechos.