La basura sí se separa, pero ¿qué pasa después? El nuevo reto de CDMX

Share

Separar la basura parece una tarea sencilla: los restos de comida por un lado, los materiales reciclables por otro y lo que ya no puede aprovecharse en una bolsa diferente. Pero ¿alguna vez te has preguntado qué pasa con todo eso después de que se lo lleva el camión?

En una ciudad como CDMX, donde diariamente se generan miles de toneladas de residuos, la respuesta es mucho más complicada de lo que parece.

El problema no termina cuando tiramos algo

De acuerdo con el Inventario de Residuos Sólidos de la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA), en 2022 la capital generó aproximadamente 12,454 toneladas de residuos sólidos urbanos al día.

Eso significa que cada jornada se necesita recolectar, transportar, clasificar y tratar una cantidad enorme de desechos.

Aunque muchos materiales podrían aprovecharse, no todos terminan siendo reciclados o transformados. Algunos llegan a instalaciones de selección, otros pueden utilizarse para producir composta y una parte requiere disposición final.

Separar no significa reciclar

Aquí está uno de los errores más comunes: pensar que colocar un envase en la bolsa correcta garantiza que tendrá una segunda vida.

En realidad, el reciclaje depende de varios factores, como el estado del material, la infraestructura disponible y la existencia de procesos para recuperarlo.

Por ejemplo, un recipiente que podría reciclarse puede perder esa posibilidad si está contaminado con restos de comida o mezclado con otros residuos.

Por eso, separar correctamente ayuda, pero no resuelve por sí solo todo el problema.

¿Está preparada CDMX para aprovechar su basura?

La ciudad cuenta con el programa Basura Cero, que busca reducir la cantidad de residuos enviados a disposición final y aumentar su aprovechamiento.

Sin embargo, para lograrlo no basta con cambiar los hábitos de los hogares. También se necesitan sistemas eficientes de recolección, plantas de tratamiento y mecanismos que permitan recuperar materiales.

La basura es uno de esos problemas que desaparecen de nuestra vista todos los días, pero que siguen existiendo en alguna otra parte de la ciudad.

Porque el verdadero reto no es solamente aprender a separar nuestros residuos, sino conseguir que realmente dejen de ser basura.