El Palacio de Bellas Artes se convirtió este viernes en el epicentro del luto político al recibir el cuerpo de Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, figura cumbre de la transición democrática en México. En un acto solemne que congregó a los tres poderes de la Unión, la música sinfónica y los aplausos espontáneos de la ciudadanía marcaron el último adiós a quien es considerado el principal artífice de la izquierda moderna en el país, fallecido a los 92 años.
La ceremonia lució un carácter republicano y de Estado, encabezada por la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum Pardo, quien montó la primera guardia de honor junto a los hijos del político michoacano: Lázaro, Cuauhtémoc y Camila Cárdenas Batel. El féretro, cubierto con la bandera nacional, permaneció en el vestíbulo del recinto cultural mientras diversas personalidades de la política, el activismo y la diplomacia rindieron respetos en sucesivos turnos de silencio.
A las afueras del recinto cultural, cientos de ciudadanos desafiaron el clima de la Ciudad de México para despedir al “Ingeniero”. Entre consignas que recordaban la histórica campaña electoral de 1988 y pancartas de agradecimiento, los asistentes reivindicaron el legado del exjefe de Gobierno capitalino como un pilar imprescindible para el quiebre del régimen de partido único y la apertura del sistema político mexicano.
Durante las intervenciones oficiales, se destacó de forma unánime su congruencia ideológica y su incansable defensa de la soberanía nacional, virtudes heredadas de su padre, el general Lázaro Cárdenas del Río.
Los discursos evitaron el partidismo para centrarse en su rol como un unificador de causas sociales y un demócrata que, a pesar de los fraudes y las adversidades, siempre apostó por la vía pacífica e institucional para transformar a la nación.
El homenaje de cuerpo presente concluyó por la tarde, cuando los restos del ingeniero Cárdenas abandonaron el palacio de mármol en medio de una ovación cerrada y el canto del Himno Nacional. Con este protocolo, el Estado mexicano despidió no solo a un candidato presidencial histórico, sino al hombre que enseñó a varias generaciones que la alternancia democrática y la justicia social en México eran metas posibles de alcanzar.