Estalla en lágrimas el nuevo Campeón Mundial de la Fórmula 1

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La bandera a cuadros  en la meta se ondeaba velozmente, la carrera había terminado, las pantallas del autódromo Hermanos Rodríguez y en la televisión para México y el mundo mostraron unas imágenes muy pocas veces vistas en la Fórmula 1, era Kimi Antonelli limpiándose las lágrimas y hablando con su pequeña hermana que lucía su cara pintada de catrina, su madre y su padre que se encontraban en zona de pits de la escudería Mercedes.

 Este piloto italiano aún con cara de niño, se había convertido en el Campeón del Mundo de la Fórmula 1, le bastaba quedar dentro de los nueve primeros lugares y cruzó meta en tercero, firmando así una gran temporada.

 Con este resultado, Antonelli destruyó los libros de récords al convertirse, con solo 20 años de edad, en el campeón mundial más joven en toda la historia de la Fórmula 1, pulverizando por más de tres años la marca de precocidad que ostentaba Sebastian Vettel.

La regularidad del boloñés en un domingo lleno de emociones le bastó para asegurar la corona de la máxima categoría en apenas su segundo año en el circuito profesional.

Asimismo, el piloto de Mercedes rompió una sequía de 73 años para el automovilismo de su país, emulando la hazaña conseguida por última vez por la leyenda Alberto Ascari en la temporada de 1953.

Un detalle que no puede pasarse por alto, fue el de Lewis Hamilton, piloto de la escudería Ferrari que terminó en la segunda posición, fue el gran abrazo y el beso en la mejilla cuando se bajaron de los autos, después en los festejos, lo levantó en hombros, demostrando su humildad el siete veces campeón del mundo de la Fórmula 1.