En el corazón de Plaza Garibaldi, en la alcaldía Cuauhtémoc, hay un lugar que durante un siglo ha sido escenario de canciones, celebraciones y encuentros alrededor del mariachi: el Salón Tenampa.
Fundado en 1925 por Juan I. Hernández, el Tenampa acompañó desde sus primeros años la llegada del mariachi a la entonces Plaza Garibaldi. Con el paso del tiempo, el establecimiento se convirtió en punto de encuentro para músicos, compositores, actores y visitantes, y en uno de los espacios más reconocidos de la música mexicana.
De José Alfredo Jiménez a Carlos Rivera
Su historia está ligada a figuras como José Alfredo Jiménez, Chavela Vargas, Pedro Infante, Jorge Negrete y Cantinflas. Incluso José Alfredo Jiménez compuso Mi Tenampa como homenaje al lugar.
Pero el paso de los años no convirtió al Tenampa únicamente en un sitio para recordar a los artistas del pasado. También continúa siendo un espacio al que llegan figuras de la música contemporánea.
Un ejemplo reciente ocurrió el 5 de marzo de 2026, cuando Carlos Rivera presentó en el Tenampa su álbum Vida México, inspirado en la música y tradición mexicana. Durante el evento también se develó un mural con su imagen, convirtiéndolo en el artista más joven en incorporarse a la galería de figuras que forman parte de la historia del recinto.
Un lugar al que se llega para hacer historia
Esa continuidad explica parte del estatus que mantiene el Tenampa: han pasado 100 años y el lugar sigue funcionando como un punto de encuentro entre distintas generaciones de artistas.
No se trata solamente de conservar un escenario antiguo. Para quienes llegan ahí, presentarse en el Tenampa también significa entrar en un espacio que durante décadas ha estado asociado con grandes nombres de la música mexicana.
En 2025, el establecimiento celebró su centenario y en enero de 2026 presentó un libro conmemorativo que reúne parte de su historia, fotografías, música, gastronomía y testimonios.
Así, desde Plaza Garibaldi y la alcaldía Cuauhtémoc, el Tenampa continúa haciendo algo que pocos espacios consiguen: mantener vigente una tradición sin dejar de ser un lugar al que las nuevas generaciones de artistas quieren llegar.