Una laptop, audífonos, un café y una mesa junto a la ventana. Trabajar o estudiar desde una cafetería se ha convertido en uno de esos planes que mezclan productividad con estilo de vida. En la Ciudad de México, los cafés ya no son solamente lugares para desayunar o platicar: también funcionan como espacios donde muchas personas buscan concentrarse, cambiar de ambiente o simplemente salir de la rutina.
Pero detrás de esa experiencia hay un gasto que no siempre tomamos en cuenta. Un café puede parecer una compra pequeña, pero cuando se convierte en parte de una rutina semanal, el presupuesto comienza a cambiar. Especialmente cuando al café se suma un pan, un sándwich o una segunda bebida para acompañar las horas de trabajo.
¿Cuánto cuesta trabajar desde una cafetería en CDMX?
Para dimensionarlo, podemos hacer un ejercicio aproximado. Si consideramos un café americano de entre $45 y $65, un latte o capuchino de $65 a $90 y un alimento sencillo de entre $45 y $85, una visita que incluya bebida y algo de comer podría representar entre $90 y $175 pesos.
Estos montos son escenarios ilustrativos, no un promedio estadístico ni un levantamiento de precios de cafeterías de la CDMX.
El gasto semanal y mensual de trabajar en un café
Ahora imaginemos que una persona decide trabajar desde una cafetería tres veces por semana. Con ese consumo, gastaría aproximadamente entre $270 y $525 pesos semanales.
Si mantiene el hábito durante cuatro semanas, el total llegaría a entre $1,080 y $2,100 pesos, únicamente en bebidas y alimentos.
Es decir, una rutina que parece económica por visita puede convertirse en un gasto considerable cuando se repite.
El consumo en cafeterías y su impacto en el presupuesto
El tema también tiene que ver con nuestros hábitos de consumo. La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), elaborada por el INEGI, contempla los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar como parte del gasto familiar.
Esto permite analizar cómo las decisiones cotidianas relacionadas con la comida forman parte de la administración del presupuesto, aunque no exista una estadística oficial específica sobre cuánto cuesta trabajar desde una cafetería.
¿Por qué cada vez más personas trabajan desde cafeterías?
Sin embargo, no todo se reduce al dinero. Para algunas personas, trabajar desde un café representa una oportunidad de cambiar de ambiente, convivir con otras personas o encontrar un espacio diferente al hogar.
La iluminación, la música, la conexión a internet y la posibilidad de permanecer sentado durante algunas horas también influyen en la experiencia, aunque no siempre estén garantizadas.
Qué considerar antes de elegir una cafetería para trabajar
No todas las cafeterías funcionan de la misma manera. Algunas cuentan con mesas amplias, enchufes y espacios pensados para quienes llevan computadora, mientras que otras priorizan el consumo rápido o la convivencia.
Por eso, antes de elegir dónde pasar la tarde, conviene considerar no solamente los precios, sino también las reglas del establecimiento, los horarios y las condiciones para trabajar cómodamente.
¿Vale la pena trabajar desde una cafetería?
Al final, trabajar desde una cafetería puede ser una experiencia agradable y hasta una forma de encontrar inspiración fuera de casa.
El punto no es dejar de hacerlo, sino reconocer cuánto puede costar cuando se convierte en costumbre. Porque entre cafés, pan dulce y tardes frente a la computadora, el verdadero gasto no siempre está en lo que compramos una vez, sino en lo que repetimos cada semana.