El miedo también viaja en transporte público: ¿qué tan seguros nos sentimos en CDMX?

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Subirse al transporte público es algo que millones de personas hacen todos los días. Para algunos, el trayecto es una oportunidad para escuchar música, revisar mensajes o descansar unos minutos. Para otros, también significa estar pendientes de sus pertenencias y de lo que sucede a su alrededor.

Y aunque normalmente hablamos de movilidad en términos de tiempos, rutas y costos, existe otro factor que influye en nuestras decisiones: la seguridad.

La inseguridad también se mide

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, en marzo de 2026, alrededor del 64% de las personas adultas encuestadas en las áreas urbanas del país consideraba inseguro el transporte público.

Es importante aclarar que esta cifra corresponde al conjunto de áreas urbanas estudiadas y no exclusivamente a la Ciudad de México.

La encuesta también permite analizar cómo cambia la percepción de inseguridad dependiendo del espacio público, la ciudad y el periodo.

¿Por qué importa cómo nos sentimos?

La percepción de inseguridad no necesariamente significa que una persona haya sido víctima de un delito.

Sin embargo, puede modificar decisiones cotidianas como evitar determinados horarios, cambiar de ruta o utilizar otro medio de transporte.

Por ejemplo, alguien puede preferir un trayecto más largo si considera que le permite viajar con mayor tranquilidad.

Esto demuestra que la seguridad también influye en la accesibilidad y en las opciones de movilidad disponibles para las personas.

La diferencia entre sentirse inseguro y sufrir un delito

Uno de los errores más comunes es confundir las cifras de percepción con las estadísticas de delitos.

Las encuestas de percepción muestran cómo se sienten las personas, mientras que los registros de incidencia delictiva contabilizan hechos denunciados o investigados bajo criterios específicos.

Ambas fuentes son importantes, pero responden preguntas diferentes.

Para comprender realmente la seguridad en el transporte público de CDMX es necesario analizar las dos, además de considerar las diferencias entre Metro, Metrobús, autobuses y otros servicios.

¿Qué necesita un transporte para sentirse seguro?

La iluminación, el mantenimiento de las instalaciones, la presencia de personal capacitado y los mecanismos de atención pueden influir en la experiencia de los pasajeros.

También importa que las personas sepan dónde solicitar ayuda y confíen en que sus reportes serán atendidos.

La movilidad no se trata únicamente de tener más estaciones o reducir los tiempos de traslado. También implica crear condiciones para que las personas puedan utilizar los servicios con tranquilidad.

Porque una ciudad no tiene un buen sistema de transporte solamente cuando sus habitantes llegan a tiempo, sino también cuando pueden hacerlo sintiéndose seguros.