Dicen las tradiciones que en estas fechas los muertos regresan a visitar a los vivos, pero esta semana en la CDMX los muertos llegaron puntuales y algunos traían credencial del sindicato.
El líder sindical que como zombi se niega a morir
Murió mil veces, pero nunca del todo,
el sindicato del IMSS tomará las calles con su modo.
Con su bandera roja y su pliego petitorio,
pretende que olvidemos su largo velatorio.
El Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social convocó a una nueva megamarcha en la CDMX. Antes de que comenzara, el tema ya acumulaba 354 publicaciones, casi 78 mil interacciones y 1.3 millones de vistas. La conversación no mostró demasiado respaldo pues cerca del 73% de los usuarios rechazaron el paro, principalmente argumentando afectaciones viales y una sensación de injusticia con sus peticiones, y tan solo el 27% empatizaron con sus demandas y con la protesta. Más que hablar de los trabajadores, la discusión digital se centró en el costo que los bloqueos tienen para quienes necesitan trasladarse o recibir atención médica.
El fantasma del corporativismo vuelve a bloquear
El transportista gritó, bloqueó y exigió,
casi 5 millones de vistas su bloqueo generó.
Fantasma del pasado que el asfalto recorrió,
pero nadie en la ciudad lo ha desahuciado.
Que el cempasúchil lo guíe de regreso a su lugar,
que la ciudad que lo vio nacer lo pueda ya olvidar,
pues hay fantasmas que asustan y otros que dan risa,
y este llegó tarde, con el alma ya sin prisa.
El paro de transportistas afectó calzadas y carreteras, especialmente en Gustavo A. Madero. Las imágenes de las filas de vehículos llevaron el tema hasta las mil publicaciones que generaron 266 mil interacciones y casi 5 millones de vistas. Entre las opiniones ciudadanos encontramos que el 94% se quejaron el caos vial y los bloqueos, el 4.5% hacían señalamientos directos a las autoridades y solo el 1.5% empatizó con lo manifestación. La protesta consiguió visibilidad, pero también reactivó el debate sobre cuánto puede presionarse a la ciudad antes de que las demandas pierdan respaldo ciudadano.
Viejas conductas que todavía recorren la ciudad
Viejos muertos que no entienden que ya es otro tiempo,
que la cámara no es suya, ni el asiento, ni el momento.
Esta vez hubo denuncia, evidencia y reacción:
las mujeres tomaron el control de la narración.
Un hombre fotografió a una joven sin consentimiento en un microbús alcanzando más de 137 mil interacciones, un conductor de taxi por aplicación grabó a sus pasajeras generando 151 mil interacciones, la Policía Cibernética alertó sobre extorsiones con imágenes que fue vista más de 3 millones de veces, y un músico extranjero intentó callar a dos mexicanas en la Roma Norte hizo que más del 75% del público reaccionara con enojo e indignación. En conjunto, estos cuatro episodios sumaron 748 mil interacciones y 7.8 millones de vistas. No es que el acoso sea nuevo, lo nuevo es que ya no se aguanta en silencio. Esta semana ellas grabaron, confrontaron y pusieron las reglas y eso es lo que se volvió viral.
La que sí queremos que regrese
Esta sí es la visita que esperamos con amor,
catrina elegante, ofrenda y cempasúchil en flor.
Trece millones la vieron pasar con fervor,
porque hay muertos que alegran, y esos merecen honor.
La Mega Procesión de Catrinas, el Paseo Nocturno y las celebraciones de Día de Muertos reunieron 984 mil interacciones y 13.2 millones de vistas. Fue, además, la conversación más afectiva, con más de 159 mil reacciones entre “Me gusta” y “Me encanta”. Y la fiesta todavía no termina, pues el viernes 30 comienza el Sendero del Cempasúchil en Chapultepec y el sábado 31 llegará el Gran Desfile de Día de Muertos, con más de 4 mil participantes, 12 carros alegóricos y dos globos monumentales, mientras Mixquic inicia sus celebraciones tradicionales. La conversación más querida de la semana todavía tiene espacio para seguir creciendo.
Esta semana regresaron viejas prácticas, conflictos conocidos y violencias que todavía buscan lugar en la ciudad. Pero también volvió una tradición capaz de reunirla. Quizá la diferencia no sea quién regresa, sino aquello que la CDMX decide recibir, cuestionar o finalmente dejar morir.