Recordar un hecho histórico no siempre significa quedarse en el pasado. En Miguel Hidalgo, el 2 de octubre se convirtió nuevamente en una oportunidad para preguntarse qué significa ser libres en una sociedad donde cada vez es más común convivir únicamente con quienes piensan parecido.
En el Parque Aztlán, la alcaldía realizó su ya tradicional Día de la Libertad, una fecha que la demarcación conmemora cada 2 de octubre y que también está vinculada con el inicio del actual periodo de gobierno de Mauricio Tabe. La actividad de este año tuvo un formato inmersivo: una sala con proyecciones en 360 grados que buscó convertir la conmemoración en una experiencia más cercana para quienes asistieron.
Entre los participantes estuvo Luis Cárdenas, quien habló sobre el significado de la libertad y la manera en que la sociedad transita entre “burbujas” donde escuchar al otro resulta cada vez más difícil. La reflexión puso sobre la mesa una idea sencilla, pero incómoda: no puede existir libertad si solamente estamos dispuestos a escuchar a quienes piensan como nosotros.
Después, Tabe entregó los reconocimientos del certamen “Expresiones de Libertad”, con categorías dedicadas al cortometraje, la fotografía y la creación literaria, llevando la discusión de la libertad del discurso a las expresiones artísticas.
Mauricio Tabe con los ganadores al premio ¨Expresiones de Libertad¨ y Luis Cárdenas
El alcalde también recordó que el 2 de octubre de 1968 dejó una lección sobre los riesgos del autoritarismo y sostuvo que mantener viva esa memoria permite mirar el presente. Tabe ha defendido en anteriores ediciones que la libertad no pertenece a una corriente política en particular y que la conmemoración no debe entenderse como una causa exclusiva de izquierdas o derechas.
En una Ciudad de México gobernada por Morena y con un gobierno federal del mismo partido, este tipo de actos también permiten observar cómo una alcaldía gobernada por una fuerza política distinta construye su propio discurso público. Miguel Hidalgo incluso se ha definido como un “bastión de la libertad”, una idea que se refleja en la manera en que la demarcación ha convertido esta fecha en uno de sus eventos anuales y en un espacio para hablar de pluralidad, expresión y límites al poder.
Recuperar el 2 de octubre desde una alcaldía también cumple otra función: mantener la memoria histórica cerca de las nuevas generaciones y recordar que la libertad no solamente consiste en poder hablar, sino también en aceptar que otras personas pueden hacerlo distinto.