Rufino Tamayo, Rodolfo Nieto y Francisco Toledo comparten algo más grande que su origen oaxaqueño. Los tres pasaron temporadas en París y, en esa ciudad, encontraron las herramientas para decir con un lenguaje nuevo lo que ya traían de casa. Esa es la historia que cuenta la exposición que el Museo Tamayo les dedica hasta el 15 de febrero de 2027.
La muestra reúne pintura, dibujo, gráfica y collage de los tres artistas para mostrar cómo su paso por la capital francesa transformó su obra. No se trata de una ruptura con Oaxaca, sino de lo contrario, de un diálogo con las vanguardias internacionales, sus raíces indígenas y el arte popular que conocían desde siempre se volvieron materia para construir lenguajes capaces de hablarle a cualquier público.
Ese es el hilo menos obvio y el más interesante del recorrido. París funcionó para ellos como un laboratorio, un lugar para experimentar con formas, colores y técnicas sin soltar la memoria de su tierra. Verlos juntos permite notar cómo cada uno resolvió esa tensión a su manera, y por qué los tres terminaron siendo referentes del arte mexicano.
Para quien se acerca por primera vez a su trabajo, la exposición es una buena puerta de entrada: tres nombres de enorme reconocimiento en un mismo espacio, con piezas que van del trazo íntimo del dibujo a la libertad del collage. Para quien ya los conoce, es una oportunidad de mirarlos desde un ángulo distinto.
Lo que tienes que saber es que la exposición está abierta de martes a domingo, de 10:00 a 18:00 horas, en el Museo Tamayo, ubicado en Paseo de la Reforma 51, en la Primera Sección del Bosque de Chapultepec. La entrada general cuesta $95, pero es gratuita para menores de 13 años, estudiantes y docentes con credencial y personas adultas mayores; los domingos, además, la entrada es libre para todo el público. No se requiere registro previo. El museo cuenta con rampas, elevadores, préstamo de sillas de ruedas e información en Lengua de Señas Mexicana.