Mientras la Ciudad de México se prepara para llenarse de flores por el Día de Muertos, en las chinampas de Xochimilco comienza una carrera contra el tiempo. Los productores llevan alrededor de 16 semanas cultivando cempasúchil, pero disponen de apenas unos días de alta demanda para vender miles de plantas y recuperar su inversión.
Este año, la temporada llega con dificultades adicionales. A la competencia de flores artificiales importadas y variedades ornamentales se suman la contaminación del agua, los problemas de distribución y las afectaciones que dejó el reciente bloqueo de la carretera Xochimilco–Oaxtepec.
Una cosecha que no puede esperar
En el barrio de Caltongo, el productor Jorge Valencia Gómez prepara unas 14 mil macetas para comercializarlas durante octubre. Otros viveros producen decenas de miles. El periodo de mayor demanda se concentra entre el 25 de octubre y el 1 de noviembre; después, las posibilidades de venta disminuyen drásticamente.
La distribución tampoco es sencilla. Muchas plantas deben salir de las chinampas en canoas y trasladarse durante la madrugada para evitar el tráfico de la ciudad. Mientras tanto, la contaminación de los canales incrementa los problemas de plagas y los costos de producción.
En San Gregorio Atlapulco, el bloqueo carretero de los primeros días de octubre agravó la situación. Productores reportaron que compradores habituales dejaron de acudir y algunos viveros redujeron su personal. Aunque la vialidad fue liberada, los días perdidos llegan justo cuando comienza la etapa decisiva de comercialización.
La tradición también sostiene una economía rural
El cempasúchil es mucho más que una flor de temporada. Su cultivo genera ingresos para familias que mantienen activas las chinampas, un sistema agrícola que forma parte del patrimonio de Xochimilco.
En 2025, el Gobierno capitalino reportó una producción superior a seis millones de plantas en la ciudad. La cifra muestra la dimensión económica de esta actividad, pero también plantea un desafío: producir más no garantiza que cada flor encuentre comprador.
La competencia de adornos de plástico y plantas ornamentales de otras variedades presiona un mercado donde los productores locales dependen de ventas concentradas en unas cuantas semanas.
La temporada de Día de Muertos apenas comienza. Para quienes cultivan cempasúchil en Xochimilco, lo que está en juego no es solamente vender flores: es recuperar meses de trabajo y mantener viva una actividad agrícola que también protege el territorio chinampero de la ciudad.