Hay una experiencia que casi cualquier chilango conoce.
Sacas el celular, aparecen varias barras de cobertura e incluso el símbolo de 4G o 5G. Intentas abrir Maps, mandar una foto o cargar un video y…
Nada.
Por eso recorrimos distintos tipos de espacios de CDMX para buscar algo que los mapas de cobertura no siempre pueden contar: los lugares donde aparentemente tienes internet, pero utilizarlo se vuelve otra historia.
Bajo tierra comenzó el verdadero reto
El Metro fue el escenario más irregular de la prueba recreada.
En vestíbulos y estaciones abiertas fue posible mantener conexión en distintos momentos, pero al entrar a determinados tramos subterráneos la estabilidad podía cambiar rápidamente.
Y no necesariamente significaba quedarse completamente sin barras.
Ese fue uno de los hallazgos más interesantes: una zona muerta no siempre se ve como “sin servicio”. A veces el celular continúa mostrando conexión mientras una página tarda demasiado en abrir o un archivo deja de enviarse.
Los túneles no fueron los únicos
La siguiente sorpresa apareció en lugares concurridos.
En puntos abiertos de la ciudad, la cobertura podía verse perfectamente normal, pero la experiencia empeoraba cuando había una concentración elevada de personas utilizando simultáneamente la red.
Esto coincide con una limitación reconocida en la información técnica sobre cobertura: edificios, espacios subterráneos y concentraciones inusuales de usuarios pueden afectar el servicio incluso dentro de áreas que aparecen cubiertas.
Y aquí está la diferencia fundamental: cobertura no es lo mismo que calidad de conexión.
La ciudad también tiene una segunda red