Bloqueo carretero amenaza con llevar a la quiebra a la Feria Nacional del Mole en Milpa Alta

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Los fogones siguen encendidos, los moles esperan sobre las mesas y los expositores mantienen viva una de las tradiciones gastronómicas de Milpa Alta. Sin embargo, en la Feria Nacional del Mole 2026, en San Pedro Atocpan, el panorama dista de ser festivo: las mesas permanecen casi vacías y los productores temen que las pérdidas terminen por hundir el encuentro gastronómico.

Fogones encendidos, mesas vacías

El bloqueo de habitantes de San Gregorio Atlapulco sobre la carretera Xochimilco-Oaxtepec ha golpeado la actividad de la feria, de acuerdo con los productores y comerciantes. Aunque el conflicto ocurre fuera de Milpa Alta, sus consecuencias ya se sienten entre quienes dependen de la llegada de visitantes para vender sus productos. La preocupación crece mientras la circulación permanece afectada y los compradores no llegan como esperan los expositores.

La oferta gastronómica permanece lista para recibir al público: hay mole rojo, verde, pipián, adobo, almendrado, piñonado, de frutos rojos y otras creaciones especiales. Detrás de cada variedad hay trabajo y productos preparados para una celebración que, en lugar de llenarse de comensales, enfrenta una jornada marcada por la incertidumbre.

El riesgo de una feria en quiebra

Los productores y comerciantes advirtieron que, si el bloqueo continúa durante este fin de semana, la Feria Nacional del Mole podría declararse en quiebra. La alerta pone sobre la mesa el impacto que un conflicto vial puede tener sobre una actividad económica que depende de la movilidad y de la afluencia de visitantes, incluso cuando el problema se origina en otra comunidad.

Mientras los fogones continúan trabajando, el futuro inmediato de la feria depende de que las condiciones permitan recuperar el flujo de visitantes. Para los expositores, cada mesa vacía representa una venta que no llega y una tradición que necesita público para mantenerse viva. En San Pedro Atocpan, el mole está servido, pero la amenaza de las pérdidas mantiene en vilo a quienes esperan que el fin de semana cambie el rumbo de la celebración.