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Perros, gatos y departamentos: cómo las mascotas están cambiando la vida en CDMX

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Perros, gatos y departamentos: cómo las mascotas están cambiando la vida en CDMX

Mujer camina por una calle arbolada mientras pasea a dos perros con correa al atardecer

A las siete de la mañana, antes de que el tráfico tome las avenidas, las banquetas de la ciudad tienen otro ritmo: correas que se enredan, bolsitas en el bolsillo de la chamarra y perros que deciden cuándo detenerse. En los elevadores de los edificios, en los camellones y en los parques de barrio, la vida con mascotas ya no es una excepción. Es parte de la rutina de buena parte de los hogares capitalinos. Y esa rutina, poco a poco, empieza a cambiar la forma en que la ciudad se organiza.

Los números lo confirman, aunque con matices. Una encuesta de El Financiero levantada en julio de 2026 en la Ciudad de México encontró que el 53% de las personas tiene una mascota en casa. La misma columna recuerda que la Encuesta Nacional de Bienestar Autorreportado (ENBIARE) 2025 del INEGI registró mascotas en el 56% de las viviendas de la capital. Y en marzo de 2026, al presentar su estrategia de cuidado animal, el gobierno capitalino citó encuestas según las cuales el 62% de las familias tiene al menos una. Las cifras varían por método, pero coinciden en lo esencial: más de la mitad de la ciudad vive con un animal.

Una ciudad de perros, con gatos en el sillón

El perro sigue siendo el gran protagonista. De acuerdo con la encuesta de El Financiero, entre quienes tienen mascota, el 54% tiene solo perros, el 14% solo gatos, el 29% convive con perros y gatos al mismo tiempo y un 4% tiene otro animal. Si se suman los hogares con solo perros y los que tienen perros y gatos, más de ocho de cada diez hogares con mascota cuentan con al menos un perro. Eso explica por qué el paseo diario se ha vuelto una escena tan común en calles y parques.

El fenómeno no es solo capitalino. Según el comunicado de la ENBIARE 2025 publicado por el INEGI el 14 de julio de 2026, el 66.4% de los hogares del país tiene al menos una mascota. A nivel nacional, el instituto estimó 41.2 millones de perros, 19.2 millones de gatos y 16.9 millones de otras mascotas. Son cifras de todo México, no de la capital, pero ayudan a dimensionar un cambio cultural: el animal de compañía dejó de ser un accesorio del patio para convertirse en un integrante más de la casa.

En una ciudad donde muchas familias viven en departamentos, esa convivencia exige logística. Hay que calcular los paseos entre jornadas laborales, encontrar un veterinario cercano, cargar bultos de alimento por las escaleras y negociar con vecinos el uso de pasillos y áreas comunes. El tamaño de la vivienda, el horario de trabajo y la distancia a un parque definen, en la práctica, qué mascota cabe en cada hogar. Por eso la pregunta ya no es solo si se tiene un animal, sino qué tan preparada está la ciudad para recibirlo.

El espacio público, entre la bienvenida y el límite

La encuesta de El Financiero también midió hasta dónde los capitalinos aceptan a las mascotas fuera de casa. El 53% de la población está de acuerdo en que entren a tiendas de autoservicio, el 44% a tiendas departamentales y apenas el 28% a restaurantes. Entre quienes tienen mascota, el apoyo sube: 61% para autoservicio, 63% para departamentales y 42% para restaurantes. Incluso entre los dueños, el restaurante sigue siendo una frontera que divide opiniones.

Esa brecha dibuja una ciudad en negociación. Los negocios que se anuncian como amigables con las mascotas conviven con otros que prefieren mantener la puerta cerrada, y ambos responden a clientelas distintas. En la calle, las tensiones son más básicas: el espacio en las banquetas, el ruido de los ladridos en edificios y, sobre todo, las heces que no se recogen. Para quien no tiene perro, la mascota ajena puede ser una molestia diaria; para quien sí lo tiene, la ciudad todavía ofrece pocos lugares diseñados para él.

Parques para perros y banquetas limpias

El gobierno capitalino ha empezado a responder con infraestructura. En marzo de 2026, la jefa de Gobierno, Clara Brugada, anunció la construcción de 200 parques para perros durante lo que resta de su administración, de los cuales 40 estarían disponibles en 2026. La estrategia incluye también una campaña de concientización para que los dueños recojan los desechos de sus animales y una línea telefónica para denunciar a quienes no lo hagan. La meta declarada es una ciudad con menos heces en la vía pública y más espacios pensados para la convivencia.

La salud animal se vuelve política pública

El otro frente es sanitario. Según el gobierno capitalino, en 2025 se realizaron 65 mil esterilizaciones gratuitas de perros y gatos, y para 2026 la meta es superar las 150 mil cirugías. El plan contempla 450 mil atenciones de salud gratuitas, entre esterilizaciones y vacunas, con el objetivo declarado de llegar a cero animales en situación de calle. La lógica es preventiva: cada esterilización evita camadas que, sin hogar, terminan en la calle o en albergues saturados.

La infraestructura acompaña esas metas. El gobierno anunció 100 clínicas veterinarias públicas, de las cuales 30 estarían listas antes de que termine la administración, un segundo hospital veterinario para 2027 y un albergue público con capacidad para 500 animales. A esa red se suman esfuerzos de las alcaldías, como el hospital veterinario que Venustiano Carranza abrió para perros y gatos en abandono. Para muchas familias, la diferencia entre atender a tiempo a su mascota o no hacerlo pasa por el costo de una consulta.

El registro, la tarea pendiente

Hay un dato que muestra cuánto falta por hacer: el registro de mascotas de la ciudad sumaba alrededor de 300 mil inscripciones en marzo de 2026. Frente a una capital donde más de la mitad de los hogares convive con un animal, esa cifra sugiere que el padrón todavía está lejos de reflejar la realidad. Sin un registro amplio es más difícil planear campañas de vacunación, localizar animales perdidos o medir el impacto de las políticas. La responsabilidad, en este punto, es compartida entre autoridades y dueños.

Lo que está en juego es una ciudad que aprenda a convivir con quienes no hablan pero ocupan espacio. Eso implica vacunas al día, esterilización, correa en la calle y bolsa en mano, pero también parques, clínicas cercanas y reglas claras en edificios y comercios. La relación con los animales dice mucho de cómo una ciudad entiende el cuidado. En la Ciudad de México, esa conversación ya se camina todos los días, a ritmo de cuatro patas.

Redacción CDMX Al Día

Equipo editorial de CDMX Al Día, medio digital especializado en noticias, actualidad, cultura, movilidad, servicios y acontecimientos de la Ciudad de México y sus 16 alcaldías.

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