San Miguel Chapultepec: ¿qué pasa con un inmueble protegido cuando las obras se detienen?
Un inmueble protegido puede quedar en una situación difícil: no puede demolerse ni intervenirse sin las autorizaciones correspondientes, pero detener las obras tampoco garantiza que sea conservado. El edificio de General Manuel Reyes Veramendi 57, en San Miguel Chapultepec, alcaldía Miguel Hidalgo, pone sobre la mesa este dilema.
La Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial (PAOT) colocó sellos de suspensión el 17 de junio de 2026 y posteriormente volvió a intervenir al detectar que continuaban los trabajos de demolición. El caso plantea una pregunta que va más allá de la irregularidad de una obra: ¿qué sucede con el inmueble después de que se detienen los trabajos?
¿Por qué está protegido el inmueble?
La antigüedad no basta para que una construcción sea considerada patrimonio cultural urbano. Su protección puede responder a sus características arquitectónicas o artísticas, a su valor histórico o a su ubicación dentro de una zona de conservación patrimonial.
En estos casos, las intervenciones deben cumplir requisitos específicos y, según las características del inmueble y los trabajos previstos, pueden necesitar autorizaciones del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL), del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) o dictámenes de las autoridades de ordenamiento territorial.
En este caso, este edificio tiene elementos arquitectónicos que conserva están una puerta con detalles de herrería, un tragaluz con arco y ladrillo, una ventana de madera y un friso con azulejos. Estas características forman parte de los elementos que deben tomarse en cuenta al autorizar cualquier intervención en el edificio
Detener la demolición no es lo mismo que conservar
Cuando se detectan posibles intervenciones irregulares, las autoridades pueden imponer medidas para frenar los trabajos y evitar daños. Sin embargo, la suspensión no equivale a una restauración ni resuelve automáticamente los problemas de mantenimiento.
Aquí aparece el riesgo de que el inmueble quede en una especie de limbo: las obras se detienen mientras siguen pendientes las decisiones sobre su conservación, las reparaciones necesarias y las autorizaciones que correspondan.
En el caso de San Miguel Chapultepec, falta conocer qué medidas se contemplan para preservar la construcción. Porque proteger el patrimonio no solo significa impedir que desaparezca, sino también establecer qué sigue para que el paso del tiempo no termine deteriorándolo.


