¿Qué tan mexicana sigue siendo la comida “mexicana” de Roma, Condesa y Polanco?
¿La comida mexicana cambia cuando cambia quien se la come?
Tacos, mole, tostadas, quesadillas y chilaquiles siguen apareciendo en los menús de las zonas más turísticas de CDMX. Pero alrededor de esos platillos está ocurriendo algo interesante.
En colonias como Roma, Condesa y Polanco, la llegada constante de visitantes extranjeros ha transformado no solo precios y servicios, sino también algunas maneras de presentar y servir la comida.
La propia guía turística de CDMX distingue estos corredores: describe Condesa como cosmopolita y Polanco como una zona de restaurantes sofisticados, mientras reconoce a mercados y comida callejera como espacios fundamentales de la gastronomía tradicional de la capital. Turismo CDMX
Menús en inglés y salsas que pican menos
El cambio ya puede observarse en cosas pequeñas.
En 2024, La Jornada documentó negocios de la Roma que habían comenzado a ofrecer menús en inglés ante la llegada de clientes de Estados Unidos, Japón, Corea e Inglaterra. La Jornada
Otros establecimientos han realizado ajustes directamente en el plato. Comerciantes de Roma-Condesa explicaron que mantenían sus salsas picantes, pero incorporaban alternativas más suaves para clientes extranjeros poco acostumbrados al chile. Cobertura 360
Y para 2025, trabajadores de establecimientos de la zona dijeron que el inglés se había vuelto cada vez más importante para atender a visitantes internacionales. Razón
Pero adaptar no significa dejar de ser mexicano
Aquí estaría la parte interesante del artículo: evitar decidir arbitrariamente qué comida es “auténtica”.
En lugar de eso, escogeríamos un mismo platillo —por ejemplo, tacos, chilaquiles o enchiladas— en tres zonas con perfiles distintos y compararíamos ingredientes, nivel de picante, tamaño, presentación, precio, traducción del menú y origen de la receta.
Después hablaríamos con cocineros para preguntar algo todavía mejor: ¿han cambiado alguna receta por lo que piden los turistas?
Porque quizá la pregunta no sea si la comida turística sigue siendo suficientemente mexicana.
La pregunta más interesante es cómo una cocina cambia cuando empieza a cocinar también para el mundo.

