¿Quién mueve realmente a la CDMX? Mextrópoli pone la ciudad frente a su propio reflejo
Del 17 al 20 de septiembre, el festival convierte la arquitectura en una forma de leer los conflictos cotidianos de una capital que nunca permanece quieta.
Antes de ser una postal, la Ciudad de México es movimiento. Una llave que se abre esperando que salga agua. Un vagón que cruza la ciudad lleno. Una renta que obliga a cambiar de colonia. Cada uno de esos desplazamientos moldea la capital tanto como sus edificios.
Desde esa imagen parte Mextrópoli 2026. El Festival de Arquitectura y Ciudad celebrará su 13.ª edición bajo el tema “Movimientos”. Más de 70 actividades ocuparán espacios como San Ildefonso, el Teatro de la Ciudad, Laguna, El Eco y el Museo de Arte Popular. Lo interesante no es solo la cantidad, sino que el programa revela una ciudad fragmentada que intenta pensarse en conjunto.
El festival propone dos formas de entrar en esa conversación. La primera requiere boleto. El viernes 18 se realizarán las conferencias magistrales en el Teatro de la Ciudad, con figuras como Riken Yamamoto, Premio Pritzker 2024. Las entradas cuestan entre 2,467 y 3,910 pesos, según la sección. El Full Access tiene un precio de 8,000 pesos.
La segunda forma de vivir Mextrópoli ocurre sin pagar entrada. Con excepción de las conferencias magistrales, el resto del programa es gratuito y abierto al público. Esto incluye pabellones, exposiciones, cine, presentaciones de libros y mesas de diálogo. Las rutas urbanas también son gratuitas, aunque requieren registro previo porque tienen cupo limitado. Esa diferencia importa. La arquitectura deja de hablar únicamente desde un escenario y se mezcla con la ciudad sobre la que quiere discutir.
El sábado 19, desde las 10:00 horas, nueve pabellones efímeros ocuparán la Alameda Central. Instalaciones como “Sobre Agua” y “Entre líneas. El metro como laberinto” convertirán problemas cotidianos en espacios que pueden tocarse y recorrerse. Cuando una idea se construye en medio de una plaza, el peatón deja de ser espectador y puede comprobar con su propio cuerpo si un espacio invita, protege, conecta o excluye.
El domingo 20, la ciudad se transformará en un archivo que se lee caminando. Las rutas por Xochimilco, Ciudad Universitaria, Tlatelolco y Ciudad Independencia conectarán paisaje, vivienda y memoria. Otros recorridos seguirán la obra de Mathias Goeritz, Félix Candela, Juan O’Gorman y Teodoro González de León. Más que turismo arquitectónico, serán una oportunidad para preguntar para quién se diseñó la ciudad y quién puede permanecer en ella cuando los barrios cambian.
Mextrópoli no resolverá la falta de agua, las rentas imposibles ni los trayectos interminables. Sí puede abrir una pausa poco común. Son cuatro días para mirar la ciudad que damos por sentada y reconocer que cada decisión sobre una banqueta, una vivienda o una ruta de transporte también decide cómo vivimos juntos.

