Benito Juárez invita a descubrir la antigua ciudad que todavía vive en sus barrios
Entre avenidas, edificios y el ritmo cotidiano de la Ciudad de México sobreviven lugares que estaban ahí mucho antes de la ciudad que conocemos hoy. En Benito Juárez, la apuesta es que Xoco, Nativitas, Mixcoac, Actipan, Santa Cruz Atoyac y San Simón Ticumac dejen de ser sólo nombres conocidos y se conviertan en una invitación a descubrir otra cara de la capital.
La estrategia contempla incorporar guías turísticos certificados para acompañar los recorridos y contar el origen de cada barrio, su patrimonio, sus tradiciones y aquello que lo hace distinto. La idea es sencilla: no sólo caminar por sus calles, sino entender qué hay detrás de sus iglesias, plazas, fiestas y espacios cotidianos.
La propuesta plantea una pregunta interesante: ¿cuánta historia puede esconder un barrio que hoy parece rodeado por una ciudad completamente moderna?
En Mixcoac, Xoco o Santa Cruz Atoyac, por ejemplo, las huellas del pasado conviven con oficinas, comercios, grandes avenidas y nuevas construcciones. El turismo puede convertirse así en un pretexto para detenerse y mirar con otros ojos espacios que para muchos capitalinos son parte del paisaje de todos los días.
La apuesta de Benito Juárez es llevar visitantes más allá de los sitios turísticos de siempre y poner en el centro a sus comunidades originarias. Conocer la ciudad no siempre exige ir muy lejos. A veces basta detenerse en una calle conocida, escuchar su historia y descubrir que, debajo de la ciudad que cambia todos los días, el antiguo barrio sigue ahí.

