Cuando la ayuda toca la puerta
No siempre quien necesita ayuda sabe dónde pedirla. Y no siempre quien quiere ayudar sabe dónde hace falta.
Esa distancia es la que Fundación Futuro Activo busca reducir en Álvaro Obregón recorriendo colonias, escuchando a sus habitantes e identificando necesidades concretas para vincularlas con empresas, gobierno, organizaciones civiles y voluntarios.
La organización, encabezada por Marisa Hernández Juliá, concentra buena parte de su trabajo en mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores.
Los apoyos pueden parecer pequeños hasta que se miran desde quien los recibe. Una silla de ruedas puede devolver movilidad; un auxiliar auditivo, permitir escuchar nuevamente una conversación. La fundación también entrega otros aparatos funcionales, alimentos nutritivos, ropa, libros e instrumentos musicales, además de organizar visitas guiadas para grupos escolares.
Más allá de entregar apoyos
El modelo busca que la ayuda no termine cuando se entrega un objeto.
Los voluntarios recorren las colonias para identificar necesidades y acompañar a las comunidades, pero la intención es también involucrar a los propios vecinos y sumar a empresas, sociedad civil y autoridades alrededor de ellas. La apuesta es construir soluciones en las que participe la comunidad y que difícilmente podrían depender de una sola organización.
En una alcaldía donde conviven zonas de altos ingresos con comunidades que enfrentan carencias importantes, esa conexión cobra especial relevancia.
Porque reconstruir tejido social puede sonar como un concepto enorme. En la práctica, a veces comienza con algo mucho más sencillo: encontrar a quien necesita ayuda y acercarle a quien puede brindarla.

