Acueducto de Guadalupe: un barrio que vuelve a reconocerse
Después de más de dos décadas de rezago, la Unidad Habitacional Acueducto de Guadalupe, en Gustavo A. Madero, inicia una nueva etapa. La remodelación integral entregada a la comunidad recupera calles, fachadas y espacios comunes, pero también algo menos visible y quizá más profundo: la posibilidad de volver a mirar el lugar donde se vive con tranquilidad y sentido de pertenencia.
Ante más de dos mil vecinas y vecinos, se presentó una intervención que transformó la imagen urbana del conjunto habitacional, uno de los más representativos de la demarcación. El proyecto incorporó infraestructura, movilidad, iluminación, arte público y espacios comunitarios, bajo la idea de que una ciudad que cuida sus lugares también cuida a quienes los habitan.
Uno de los ejes de la transformación es el nuevo Sendero de Paz, Seguridad y Esperanza, de más de un kilómetro, que recorre la avenida Brisas y el interior de la unidad. A lo largo de este trayecto se instalaron más de 500 luminarias para mejorar la visibilidad y acompañar los recorridos cotidianos. También, fueron rehabilitadas las fachadas de los 81 edificios, para lo cual se utilizaron más de 45 mil litros de pintura, devolviendo al conjunto una imagen renovada.
Pero el cambio también cuenta una historia. Seis murales monumentales recuperan elementos de la identidad de Acueducto de Guadalupe y llevan al espacio común figuras como Frida Kahlo, el antiguo acueducto, un águila y un tigre. Así, los muros dejan de ser solamente parte del paisaje y se convierten en una forma de recordar de dónde viene una comunidad.
Recuperar un conjunto habitacional, entonces, no consiste únicamente en pintar edificios o iluminar senderos. También significa devolverle vida a aquello que todos los días se comparte: la calle por donde caminan las familias, el espacio donde juegan las niñas y los niños, el trayecto de quienes regresan a casa. En Acueducto de Guadalupe, la transformación busca que ese paisaje cotidiano vuelva a ser un lugar del que sus habitantes puedan sentirse tranquilos.

