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Alcaldías Tlalplan

Gobernar la ciudad donde todavía manda el bosque

Hay una parte de la Ciudad de México donde gobernar el territorio significa algo muy distinto a reparar calles, iluminar colonias o recuperar parques. Significa proteger el bosque.

Tlalpan es la alcaldía más extensa de la capital. Sus 312 kilómetros cuadrados representan alrededor de una quinta parte de la ciudad y 84% de su territorio es suelo de conservación. Ahí conviven el Ajusco, pueblos originarios, zonas agrícolas y áreas naturales protegidas. Un territorio que captura carbono, regula el clima y permite que el agua de lluvia se infiltre hacia los mantos acuíferos.

Eso convierte su protección en algo más que una política ambiental. Es una responsabilidad de ciudad.

Defender una frontera que se mueve

El problema es que la frontera entre la ciudad construida y el bosque no permanece inmóvil.

Asentamientos irregulares, venta ilegal de terrenos, cambios de uso de suelo y tala clandestina van presionando un territorio que, una vez urbanizado, difícilmente puede volver a su estado original.Por eso conservar no significa solamente plantar árboles. También significa evitar que la ciudad siga avanzando sobre ellos.

En los últimos años, operativos conjuntos entre autoridades de la alcaldía, la ciudad y la federación han clausurado aserraderos clandestinos y recuperado suelo ocupado irregularmente. En San Andrés Totoltepec, por ejemplo, un operativo permitió recuperar cerca de 69 hectáreas de suelo de conservación.

Pero proteger el territorio también implica evitar que el deterioro comience. Programas ambientales incorporan restauración de recursos naturales y fortalecimiento del campo, mientras otras estrategias buscan prevenir la venta y ocupación irregular del suelo.

El bosque que sostiene a la ciudad

En una alcaldía donde cuatro de cada cinco hectáreas son suelo de conservación, la infraestructura no está hecha únicamente de concreto. También son bosques, campos y suelos capaces de absorber agua.

Defender el Ajusco no significa solamente conservar el paisaje de Tlalpan. Significa proteger parte de la infraestructura natural que ayuda a que funcione una metrópoli de millones de habitantes.

La pregunta, entonces, rebasa los límites de la alcaldía: ¿puede una ciudad seguir creciendo sin consumir el territorio natural que ayuda a sostenerla?

Tlalpan es la alcaldía más grande de la CDMX. Pero quizá su mayor valor esté precisamente en todo lo que todavía no es ciudad construida.

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